jueves, 31 de agosto de 2017

CHAMPIÑONES A LA CERVEZA

Se trata de una receta que puede servirnos para acompañar un plato de carne o para comerlo solo. A mi me encanta.
Ingredientes:

  • 500 gr. de champiñones.
  • 200 gr. de bacon en lonchas gruesas (en mi caso puse tocino ibérico).
  •     2 dientes de ajo.
  •     1 guindilla.
  •     1 vaso de cerveza.
  • Aceite y sal.
Lo primero limpiamos los champiñones quitando la parte de abajo que suele tener algo de tierra y los picamos en laminas.
Picamos también los ajos en láminas y el bacon en taquitos.





En una cazuela ponemos un chorro de aceite y los ajos laminados:

Cuando los ajos empiecen a dorarse, incorporamos el bacon y la guindilla (yo puse la guindilla pinchada con un palillo porque había leído que así la podías sacar sin el riesgo de perderla en el guiso, pero no me dio resultado porque con las vueltas se soltó). Damos unas vueltas para que se haga el bacon.

Añadimos los champiñones y un poco de sal (si usamos tocino ibérico probar antes de añadir la sal). Al principio veremos como sueltan agua, pero lo rehogamos unos 5 minutos y vemos que se va evaporando. 

Es el momento de incorporar la cerveza. Dejamos que reduzca y se vaya haciendo durante unos 10 minutos, con la cazuela destapada y a fuego vivo, con cuidado de que no se pegue a última hora:


Sólo nos falta disfrutarlos, solos o acompañados:
¿Os gustan los champiñones como a mí? Otra opción es hacerlos con vino blanco en lugar de cerveza ¿los habéis probado así? ¿los usáis como guarnición? Contadme. 

jueves, 17 de agosto de 2017

ENSALADAS 5

Aprovechando que tenemos un día estupendo aquí, en Cantabria, os presento otra propuesta de ensaladas (aquí, aquíaquí y aquí encontraréis diferentes opciones), que, como ya os he dicho, sólo pretende servir de inspiración en esos momentos en que pensamos ¿qué ponemos para comer hoy? y, como hace calor, se nos viene a la cabeza las ensaladas. Pero quizás os gusta cambiar de ingredientes o de presentaciones. Esa es la idea.
Esta primera es de mejillones, que en mi casa es una apuesta segura, y esta es la más básica: Pimiento rojo y verde (crudos),  y cebolla, todo partido en trocitos pequeños. Hago una vinagreta con aceite, vinagre y sal, lo emulsiono, le incorporo la verdurita picada y lo pongo sobre los mejillones. También le suelo poner huevo cocido, pero esta vez no:
Esta otra lleva tomate en rodajas, queso fresco entre las rodajas, trozos de membrillo, anchoas, aceitunas, colocado, pues como veis, de forma individual y aliñado con vinagreta básica de aceite, vinagre y sal:
La siguiente es más ligera que la anterior. Lleva lechuga, tomate, kiwi amarillo (más rico que el verde), atún en conserva, aguacate y cebolla. Aliño al gusto:
Finalmente, esta la preparé para todos con lechuga, langostinos cocidos, queso semicurado, aguacate y tomate, disponiendo los ingredientes de forma longitudinal sobre la lechuga, jugando un poco con los colores y aliñándolo con aceite, vinagre de módena y sal: 

¿Qué os parecen estas ideas? ¿tenéis algún ingrediente que siempre ponéis en vuestras ensaladas? ¿utilizáis alguno, que no es muy habitual?

domingo, 13 de agosto de 2017

TARTA DE SOBAOS Y QUESITOS (Sin horno)

En esta ocasión y sin más motivo que el ir a comer a casa de mi hermana (que siempre es un gran motivo), hice esta tarta/pastel de sobaos y quesitos, que a mí particularmente me gustó mucho. Ya hace tiempo os conté como hacía otra tarta con sobaos, esta que llamé 'Pasimar', que también está muy buena, pero esta es otra opción. A ver que os parece.

Ingredientes:
  •   12 sobaos (de los pequeños).
  •     8 quesitos.
  • 100 grs. de azúcar.
  •     2 sobres de cuajada.
  • 800 ml. de leche.
  • Caramelo líquido.
  • 10 sobaos para la base (aprox., depende del molde).

Es muy sencillo de hacer: Ponemos todos los ingredientes en una cazuela: los sobaos partidos, los quesitos, el azúcar, los sobres de cuajada y la leche:





Pasamos la batidora hasta que no queden grumos:












Lo ponemos a calentar a calor medio, moviéndolo constantemente con unas varillas para que no se pegue al fondo.





Lo retiramos del calor un poco antes de que empiece a hervir. Yo me pasé un poco y me quedó demasiado espeso para echarlo al molde. Pero bueno, tampoco pasa nada.



Ahora, mientras reposa un poco, ponemos el caramelo en el molde por la base y los laterales. Utilicé uno rectangular, de plum cake, normal, que no es muy grande, porque ya vi que no salía mucha cantidad:








Vertemos la mezcla en el molde, despacito, intentando que no se remueva el caramelo.











Seguidamente, cubrimos el relleno, en mi caso, con los 10 sobaos, cortando alguno en trozos para tapar todos los huecos. 





Lo cubrimos con papel film y lo metemos al frigorífico un mínimo de 3 horas, aunque yo lo dejé de un día para otro. 
Ya en casa de mi hermana, le dimos vuelta en una bandeja y... este fue el resultado, con apariencia de flan, aunque más compacta:
 El caramelo, al darle la vuelta, empapa los sobaos, que quedan jugositos y muy ricos:
Es muy, muy fácil de hacer, sólo mezclar y batir los ingredientes,  y el resultado es estupendo. En este tiempo en que parece que da más pereza encender el horno, es, sin duda, una gran opción. Probadla y me contáis!!!

martes, 8 de agosto de 2017

A CORUÑA


A Coruña. Esta vez los astros se alinearon de tal forma que se me presentó la gran ocasión de estar 5 días en esta ciudad. Yo ya había estado en Santiago de Compostela y las rías Bajas hace años, y un día estuvimos en la Coruña, pero como de pasada, apenas lo recordaba. Entonces,...¿cómo iba a desperdiciar esta oportunidad?. Pues sí, mi hija estaba trabajando allí un par de semanas y la última, aprovechando que iba desde aquí, desde Cantabria.... pues que me fui con ella, oiga!!! . 
El domingo por la tarde recogimos en el aeropuerto el coche de alquiler y nos fuimos. La verdad es que salimos un poco tarde, nos pilló una buena retención en la salida de Gijón y el puerto de Mondoñedo se cerró por la niebla (ahí los astros se descuidaron un poco...), así que llegamos bastante tarde al hotel:
Eso sí, el detalle de bienvenida no nos faltó (pero ya habíamos cenado por el camino):
Al día siguiente, lunes, mi hija se fue a trabajar pero yo ... con la calma!!!. Me levanté más tarde y esta fue mi primera vista (de día) de la Coruña. Eran las 10 de la mañana:
Desayuné y me fui a dar una vuelta por la ciudad. Hacía muy bueno pero era un poco pronto para bajar a la playa, así que antes paseé un rato, hasta las 12 o así que volví al hotel, cogí mis bártulos de playa y me bajé a tomar un rato el sol, pasear por la playa, baño, paseo, lectura, baño,...:
A las 2 y pico me volví al hotel, una ducha rápida y me fui al encuentro con mi hija para comer. Comimos rápido y ella se volvió al trabajo. Yo me fui a dar otra vuelta por entre calles y llegué a los jardines de Méndez Núñez. Como había sombra se estaba muy a gusto, la verdad. Vi varias de las estatuas que hay por estos jardines, los más antiguos de la ciudad (S. XIX), como la de John Lennon o esta de Emilia Pardo Bazán:
En estos jardines, situados en el barrio que llaman de Pescadería, y junto a las instalaciones portuarias, están también dos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, ambos de estilo Modernista: el Kiosco Alfonso, inaugurado en 1913 y actualmente centro de exposiciones y conferencias:
Y La Terraza, actualmente sede de la RTVE y RNE en A Coruña:
Al otro extremo de los jardines está la llamada Rosaleda, con la escultura de Linares Rivas. Había leído que esta zona estaba muy bien cuidada y la verdad es que me desilusionó bastante, porque no me lo pareció:
Por esta zona me salía en el GPS que había una oficina de turismo, pero donde me decía no estaba. No fui capaz de encontrarla. Pregunté a varios y tampoco me supieron decir más que antes estaba allí pero habían reformado la zona del teatro Colón y no sabían donde la habían puesto. Creo que el tema de información turística en esta ciudad es un poco insuficiente. Al final me fui a buscar otra que había en la Plaza de María Pita. Fui por la Avenida Marina, junto al puerto deportivo, donde se encuentra uno de los mayores conjuntos acristalados del mundo, imagen simbólica de la ciudad, antiguas viviendas de pescadores. Estas galerías han dado a la ciudad el nombre de Ciudad de Cristal:
Justo por detrás está la famosa plaza María Pita, con grandes ventanales y galerías acristaladas, con soportales en la parte inferior:
Detalle de las galerías:
 En esta plaza se ubica el Palacio Municipal, sede del Ayuntamiento de A Coruña, un bonito edificio también modernista, de 64 m. de frente, en sillería gallega y que otro día visitaría por dentro:
Pues aquí encontré la oficina de turismo, donde conseguí un mapa de la ciudad y alguna información extra.
Después regresé otro rato a la playa. Más lectura, más baños, algo de relax (rozando la dormidera, jajaja),... Y cuando me pareció me salí para ir a ducharme pues había quedado con mi hija para ir a la Torre de Hércules. En la oficina de turismo me dijeron que ese día, lunes, se podía subir gratis. Mejor. Según íbamos llegando veíamos como la niebla se iba apoderando del espacio que antes ocupaba un cielo azul radiante. El sol en lucha por hacerse ver. Yo aprovechando el contraluz:
La Torre de Hércules es el único faro romano, el más antiguo (S. I), que aún funciona, de 57 m. de altura, rodeado de leyendas  e historias mitológicas varias. Reconstruida, reformada y remodelada en distintas ocasiones, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2009:
Desde allí se veía el Aquarium, junto al que habíamos pasado, pero la niebla, que según una de las chicas empleadas, había venido al galope (nunca mejor dicho) apenas nos dejaba intuir el Monte de San Pedro, en frente:
Cuando pudimos, porque había algo de cola, subimos. Una pena que la niebla no nos dejara ver con nitidez lo que rodea la Torre, el Parque Escultórico por ejemplo, que me quedó pendiente:Hacia la ciudad, pues lo mismo, visibilidad reducida, apenas podíamos distinguir la playa de las Lapas y la antigua Prisión Provincial:Lo que sí se veía bien era la Rosa de los Vientos, mosaico de figuras y símbolos celtas, de 25 m. de diámetro, que, seguramente, narrará mil historias, además de señalar los puntos cardinales (esta foto la he oscurecido un poco para ver mejor los símbolos): 
Subimos hasta arriba con una sensación, por mi parte, un tanto extraña, porque vas cambiando como de una torre a otra (por dentro) y al mirar hacia arriba me parecía un poco raro, no sé explicarlo... Bueno, arriba, al final de la torre cuadrangular, se puede salir al exterior pero hacía mucho viento, así que enseguida bajamos:Mirad como serían algunas rachas de viento, que ya desde abajo, mi hija tuvo que sujetar la torre, que parecía que se la iba a llevar, jajaja:
Ya nos bajamos otra vez por el paseo marítimo. Otra vez el contraluz y la niebla me permitieron obtener esta imagen de la Pérgola de As Lagoas:
Justo al lado de la playa del Matadero, cerca ya del hotel:
Ya nos fuimos a cenar, a la Plaza de María Pita, a un restaurante que le gustaba a mi hija pero estaba cerrado. Cenamos en otro. Muy bien. Callejeando nos volvimos al hotel, que ella trabajaba al día siguiente.
El martes repetimos 'modus operandi'. Ella a trabajar, eso sí, ni ese día ni los siguientes, ya no pudimos comer juntas. Así que yo por la mañana salía a caminar un poco por la ciudad antes de bajar a la playa. También hacía muy bueno y daba gusto pasear. Me pareció una ciudad un poco desorganizada en lo que a la ordenación de las calles se refiere. Bueno, igual tampoco soy la persona más adecuada para opinar, ya que mi sentido de la orientación no le tengo muy desarrollado. No me perdí en ningún momento, pero no encontré un patrón lógico entre aquellas calles, jajaja. Eso sí, me fijé en edificios singulares como este que parecía haber secuestrado a los alfiles de todos los ajedreces de Galicia, colocándolos en posición de defensa, la Casa Escariz:
 En el paseo marítimo, junto a edificios antiguos, con soportales de arcos protectores...:
 ... se renuevan otros introduciendo columnas asimétricas, más modernos:
 Más tarde, en la playa, observando el cielo y pensando en la posibilidad de que pasara como el día anterior, que la niebla nos abordase, decidí irme al Monte San Pedro, que está justo al otro lado de la ensenada de Orzán, algo más allá del final de la playa de Riazor: 
Así que cuando me cansé de estar en la playa, me puse ropa y calzado de andar y me fui primero por el borde de la playa y después por el borde costero, con otra visión de las playas. En esta foto de debajo, vista de la playa del Matadero a la izquierda, pequeñita, y de la playa de Orzán, a la derecha :
 Y en esta otra foto, la playa de Riazor, justo a continuación:
 Y mirando en la otra dirección, hacia donde iba, el perfil costero era más abrupto, rocoso, con pequeñas calitas:
 Por cierto, yo, en mi ignorancia, pensaba que toda la playa de la bahía era la playa de Riazor. Pues no. Empezando por la parte de la Torre, está la praia do Matadeiro, la pequeña, después, separadas por la Fuente de los Surfistas, está la praia do Orzan, y seguido, separadas por la llamada Coraza del Orzán, está la praia do Riazor, que acaba en frente del Estadio de Riazor. 
Cada día, al ver a los surfistas de la Fuente pensaba que seguramente estarían encantados de acercarse a la playa de Somo, en Cantabria, o a Los Locos, en Suances:
Bromas aparte, continué andando. Ya estaba enfrente  de la Torre de Hércules:
 En la oficina de turismo me habían dicho que el ascensor panorámico que sube al Monte de San Pedro estaba estropeado pero podía subir andando. Cuál fue mi sorpresa cuando, ya de lejos, le veía bajar, aunque muy despacito: 
Una hora después de salir del hotel y tras haber recorrido algo menos de 4 km. me encontraba a los pies del ascensor. Pregunté y en 5 minutos subía. 3 € por recorrido. Perfecto. Es una esfera acristalada que sube por un carril vertical:
 Se llega a una campa con un mirador y la Torre de Hércules siempre como referente: 
Las vistas desde este monte, apenas una loma, son maravillosas, incluidas las distintas lineas que el mar puede hacer sin lápiz ni papel:
Y ya me dediqué a caminar por los senderos del parque que han diseñado en lo alto del monte. Tiene grandes zonas de césped (por cierto, un césped blandito, da gusto pisar por él), con los cañones que recuerdan el punto tan estratégico para la defensa sobre el que estoy:
Aquí encontré algo que me transportó a mi infancia y que me entristeció un poco (los de mi casa saben el motivo): varios corros de manzanillas , sí, de las de infusión. En mi tierra ya no son fáciles de encontrar, al menos yo no las veo:
 También hay un pequeño estanque:
En lo más alto está la cúpula-mirador, con vistas de toda la ciudad y de la bahía coruñesa:
También hay un restaurante, una zona de juegos infantiles,...., y un laberinto, que, por supuesto, ni se me ocurrió pisar. ¡Odio los laberintos!, en alguna vida anterior me debí perder en uno, durante muchos, muchos años:

Pero sobre todo, unas vistas maravillosas hacia las llamadas As Tres Illas o Illas de San Pedro y la Illa Redonda, que merecían un rato de descanso, ordenando un poco mis pensamientos y mis sentimientos:
Un lugar para recorrer, sin duda, me gustó mucho. Tenía claro que iba a bajar andando, así que después de recorrerlo entero busqué la salida, que está por la parte de detrás del monte, por la ladera que da a una enorme urbanización, los Rosales, pasando junto a la pista de Skate y entre un colegio y un polideportivo, llegando de nuevo a la carretera por la que se sube hasta el ascensor, más o menos a la altura del Pulpo:
Así que ya me volví por el paseo marítimo, pasando junto al Obelisco Millenium, construido para conmemorar el inicio del S. XXI, de 46 m. de altura, 2 toneladas de acero y 147 cristales holandeses, con lo principales acontecimientos de la ciudad tallados en ellos:
Ya me fui al hotel donde había quedado con mi hija para salir a cenar por el centro. Cenamos de maravilla, una buena mariscada. Y a dormir.
Al día siguiente, miércoles, el pronóstico del tiempo era de grandes nubes con posibilidad de lluvia. Así que aproveché para hacer turismo cultural. Lo primero me fui a lo que llaman Ciudad Vieja, que estaban adornando y preparando para el Mercado Medieval o Feira das Marabillas. Creo que pusieron 200 puestos, en cada rincón de cada calle, había uno.
La Colegiata de Santa María del Campo, de origen románico, muy austera, con el crucero en la plaza delantera:
La iglesia de Santa María y Santiago, también románica, es considerada la más antigua de la Coruña. Destacan el rosetón y la figura de Santiago a caballo sobre la puerta:
Pero mi destino principal de esa mañana era el Castillo de San Antón, por lo que salí al paseo Dársena, dejando atrás los edificios de las galerías acristaladas:
Enseguida llegué al Castillo. El cielo estaba de este color, llevaba paraguas pero no tuve que abrirle en ningún momento:
Fue construido en el S. XVI en una isla rocosa (donde había una ermita dedicada a San Antón), para defender el puerto y la ciudad. Ha sufrido muchos cambios a lo largo de la historia, utilizándose también como cárcel, siendo actualmente, además de una península, el Museo Arqueológico e Histórico de la Coruña, Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural .
En su patio interior se pueden ver bien lo que fueron primero las habitaciones de los soldados y después las celdas: 
En cada una de ellas se exponen distintas figuras y elementos antiguos, del bajomedievo:
En el interior del edificio se pueden visitar distintas salas con piezas de la Prehistoria, procedentes de excavaciones arqueológicas realizadas en la provincia:
Llama la atención, sobre todo, el Casco de Leiro, de oro. Precioso:
En la rampa de subida que une las 2 plantas del castillo, se exhibe una copia de una embarcación de la Edad de Hierro, la Borna, construida con cuero y mimbre:
También desde la rampa y bajando unas escaleras, se llega a la Cisterna, excavada en la roca y cubierta con bóvedas de cantería, que recogía y abastecía de agua al castillo, gracias a un sistema de  canalización que recogía el agua de lluvia:
En la planta alta y dentro de la Casa del Gobernador, está la Sacristía-Capilla, donde destaca la imagen de la Virgen del Rosario:

Además, en el Castillo hay también zonas ajardinadas, un pozo, garitas, cañones, ...Y subiendo a lo más alto, la terraza, vistas sobre todo el recinto del Castillo y sobre el puerto coruñés. A mí me gustó mucho lo que vi, la verdad, esto si que estaba muy bien explicado y señalizado. La entrada cuesta 2 € y te dan un folleto informativo :
Y cerca del Castillo, en contraste, está la Torre de Control Marítimo de la Coruña, uno de los edificios mas altos de la ciudad, construido en el dique de abrigo del puerto, en una zona muy castigada por el oleaje y el viento, acristalado y muy vanguardista:
Por detrás están los Jardines de la Real Maestranza y la Rectoría de la Universidad de A Coruña y los jardines de San Carlos con un mirador hacia la zona del Castillo y del puerto. Por allí paseé y descansé hasta la hora de apertura del Museo Histórico Militar, situado en el solar del Convento de San Francisco:
 Cuando abrieron yo estaba allí esperando sola. En el frente de la fachada hay 2 puertas iguales. Abrieron una de ellas, pregunté si ya podía entrar, me dijeron que por supuesto y entré en una sala. Casi me muero del susto. Todo lo que había eran perfectos dioramas, maquetas con figuras militares en miniatura, e incluso, se vendían cajas para poder armar distintas escenas. Salí asustada, no sabía si aquello era todo, pues no había leído nada. Pero en la puerta de al lado ya era otra historia. Se expone una completa colección de armas de fuego: Rifles, mosquetones, carabinas,... Allí pude ver todas las pistolas de las películas, Winchester, revolver Colt, Remington,..., una colección de 6 cañones de bronce a cada uno de los cuales se le puso el nombre de una nota musical del pentagrama, de DO a LA, por lo que se les conoce con el nombre de "Solfa". En la foto están al fondo, de frente: 
 Pero no solo se exponen toda clase de armas, también mobiliario, esculturas, instrumentos de medición, documentación, cartografía, uniformes,..., una caja oscura donde meter la mano y tocar (yo acerté todas menos una). La verdad es que me pareció muy completo y entretenido ( después del primer susto, jajaja).
Bueno, seguido me fui al ayuntamiento, que quería ver el Museo de los Relojes, que está en el interior de dicho Palacio Municipal. Allí pude ver los distintos salones y galerías, con retratos de todos lo alcaldes de la ciudad, regalos institucionales y una amplia colección de relojes como en este Salón Real:
 El Salón de Sesiones, con su notable mobiliario con escenas de la ciudad talladas en él y la vidriera que representa la lucha entre Hércules y Gerión:
La Coruña cuenta con el único museo de relojes de España. Comenzó con la colección donada por A. Ríos Mosquera, ampliándose con el tiempo hasta los 84 que tiene en la actualidad. Todos son de pared o de sobremesa, no tiene ninguno de bolsillo. Entre todos los relojes, yo destaco estos: 
Reloj J. C. Jennens, del SXVIII, inglés, de madera de caoba con abundantes adornos de bronce:
 Reloj Morez, francés, del S. XIX, con caja de guitarra de madera de pino, con un medallón con una escena bucólica en la parte inferior y una escena de caza tallada alrededor de la esfera:
 Reloj Moyá, español, S. XVIII, de una sola aguja, sin caja, con 3 pesas y 2 campanas:
 Una vez recorrido el ayuntamiento me fui a la Casa-Museo de María Pita, construido en el mismo lugar en el que en el S. XVI estaba la vivienda propiedad de la familia de María Pita, heroina coruñesa, mujer de caracter, cuyo papel fue determinante durante el ataque del corsario inglés Francis Drake, que contraatacó España, empezando por la Coruña, tras el fracaso de la Armada Invencible. Pero aunque los ingleses eran muy superiores, la férrea resistencia de la población coruñesa con la activa participación de las mujeres, con María Pita al frente, obligó a los ingleses a retirarse. María Pita se casó 4 veces y murió con más de 80 años en una época en la que la media de esperanza de vida no superaba los 50 años (se dice que la mala leche que tenía la hizo vivir tantos años). Una biografía interesante, sin duda, la de esta mujer, que también tuvo sus líos con el Rey Felipe II por no concederle lo que ella pedía. En el Museo se muestra una recreación de la tienda y el dormitorio de la casa de sus padres:
Incluso con la estatua que preside la plaza que lleva su nombre, hubo controversia: El autor, el mismo de la Fuente de los Surfistas, quería ponerla de espaldas al ayuntamiento, como defendiendo la ciudad, porque tal y como está parece que la está atacando:
Continué callejeando. Subí por la Cuesta de Santo Domingo. llena de curiosos puestos, hasta llegar a la iglesia, que tiene la peculiaridad de tener la bonita torre (sólo la torre) torcida, por un problema de alineación entre el convento y la iglesia a la hora de su reconstrucción:
Visité más iglesias, como la de San Nicolás, pasé por el Museo de Bellas Artes (que no visité, me queda pendiente), y regresé al hotel agotada. Una ducha y volví al encuentro con mi hija para cenar. También cenamos muy bien.
Al día siguiente, jueves, el pronóstico del tiempo ya era bueno (aunque el miércoles acabó haciendo una tarde maravillosa), por lo que aproveché para volver a la playa y descansar, así que salvo un paseo matutino, eso es lo que hice. Eso sí, el mar estaba embravecida, daba miedo aunque era una estampa espectacular:
 Por la tarde, cuando mi hija acabó, nos volvimos a encontrar. Paseamos hasta la Ciudad Vieja, donde había mucho ambiente por lo de la Feria de las Maravillas, con representaciones callejeras:  
Con puestos gastronómicos:
Y paseando, paseando, dimos con el Monasterio de Santa Barbara o Convento de las monjas Clarisas. Entramos y cual fue mi sorpresa al observar algo que no había visto nunca y que me llamó mucho la atención: El altar estaba como protegido por un cristal, como para que no se pueda subir al mismo. En la foto se puede intuir debajo de la linea blanca que cruza por encima del altar. Pues después, buscando y leyendo, me he enterado que ese convento acoge la primera capilla de Adoración Perpetua de Galicia, que, contando con un mínimo de 300 voluntarios, permanece abierta las 24 horas del día, todos los días de la semana, para poder orar y venerar al Santísimo en cualquier momento. Hay unas 40 capillas así en España, pero yo no sabía de su existencia:
Y después de tomar un refresco por allí, nos fuimos a cenar a un restaurante que le había recomendado a mi marido su amigo Ángel y que yo también tenía apuntado como opción. Así que ante la coincidencia, no dudamos. Este ya no estaba en la Ciudad Vieja, estaba muy cerca de nuestro hotel. Todo lo que hemos comido y cenado ha sido muy bueno, como ya esperábamos: pulpo, ricas carnes de ternera gallega, marisco, la famosa tortilla de Betanzos, buen pescado,... Y esa noche la atención y la cena fueron exquisitas, la verdad:
Y así terminamos el jueves. El viernes mi hija sólo trabajaba por la mañana. Yo, después de desayunar y hacer mi maleta, me di mi correspondiente paseo matutino, esta vez por la zona de las tiendas, plaza de Lugo, distrito Picasso,... También pasé por lo Jardines Méndez Núñez, que se me había quedado pendiente el calendario floral:
Y el reloj:
Y así, sentada junto al monumento a los Héroes de Orzán, donde la bandera de España ondea a gran altura, punto de encuentro diario con mi niña, no pude evitar pensar en las diferentes formas de entender la vida, la convivencia. Quizás todo depende del color del cristal con que se mire, no sé ... 
Cuando ella acabó y como ya era un poco tarde, comimos, un poco sobre la marcha, lo que nos faltaba por probar, la empanada, en un sitio que le habían recomendado a ella. No quedaba ya la de vieiras pero las que comimos estaban muy buenas. 
Y esto fue todo amigos!!!! Recogimos maletas, un taxi y a la estación a recoger el coche y regresar a casa:
 Esta vez sí que pasamos el puerto de Mondoñedo por el tramo nuevo, el que, cuando fuimos, estaba cerrado. Me quedé impresionada por las obras de infraestructura que hay por esa zona. Y no pudimos dejar de parar en la playa de las Catedrales:
  y en el Faro de Isla Pancha,  ambos en Ribadeo, preciosos sitios:
Y así terminó esa preciosa semana en A Coruña, ciudad que me ha decepcionado un poco, la verdad. Tenía la idea de que era del estilo de Santander o San Sebastián (que también tuvimos la oportunidad de visitar de forma similar, como os conté aquí), ciudades estilosas,  elegantes, glamurosas, pero esta no me lo ha parecido. Tiene cosas que por separado están muy bien, está muy rodeada de agua y eso es algo que me encanta, pero le falta un hilo conductor, hablo desde mi punto de vista como turista. En fin, pero me ha encantado la experiencia de compartir este tiempo con mi hija (aunque no haya sido tanto como me hubiera gustado) y, desde luego, si tengo la oportunidad, repetiré, que me ha quedado mucho pendiente!!!