viernes, 25 de septiembre de 2015

MONTE CANDINA: OJOS DEL DIABLO

El Monte Candina o Solpico es la mole más impresionante del litoral cántabro con sus 489 m. de caída al mar. Está entre Liendo y Oriñón. Si vamos por la N-634 dirección Bilbao, dejamos el coche en un pequeño aparcamiento-área de descanso, un poco antes de la salida hacia Sonabia-Oriñón (en la autovía, salida 162 en Liendo y continuar hacia Bilbao durante 1 km. más o menos).
El caso es que allí hay un cartelito explicativo con las diferentes rutas que se pueden hacer en este monte. Todas comienzan allí mismo y después se van bifurcando. Nosotros hicimos la de los Ojos del Diablo o Arcos de Llanegra. Es corta y bastante fácil. Ya la habíamos hecho hace unos cuantos años pero no nos importó repetirla porque es muy bonita.
Nada más empezar hay que cruzar un portillo y después se sube por un camino bien marcado, entre árboles:
El sendero en esta primera parte tiene buenas subiditas: 
 Enseguida, al mirar para atrás, vemos la altura que ya vamos tomando. Por algún claro vemos la autovía y detrás la Cordillera Cantábrica:
 Llegamos a un collado viendo cómo el paisaje cambiaba por completo. Dejamos atrás las encinas, las hayas,...y comienza el bosque bajo, rocoso. Al empezar a bajar, rodeados de brezos, intuimos el zigzagueante camino en la ladera de la siguiente subida: 
 Por una esquina del relieve kárstico que nos rodea alcancé a ver a alguien haciendo parapente, mi sueño: 
Desde la otra ladera y tras pasar la primera hoya del camino, nos dimos cuenta de la cuestita que acabábamos de bajar:

 La autovía se asomaba en algún punto del recorrido, tan cerca... y tan lejos que nos sentíamos ya del ruido del tráfico...:

Aquí la solitaria encina parecía no poder con la gravedad o con los años (y el hombretón empujando, a ver si se acababa de caer, qué malo):
Después de allí no habrá nada...
Ya se ve el mar!!! Hemos pasado del verde bosque al blanco de la roca caliza pasando por un cielo blanquecino para continuar con un mar azul bajo un horizonte que por momentos va tomando prestado su color. Con estas vistas nos pusimos a comer. Todo tipo de relieve y de paisaje ante nuestros ojos:
 Y los buitres sin perdernos de vista. Aquí hay una colonia de buitres leonados, la única en todo el litoral español, que es, además la que está más cercana al mar de toda Europa, conviviendo con buitres blancos:
Continuamos subiendo por un otrora camino minero, con restos de muros de piedra por donde circulaban las vagonetas de esta antigua explotación minera. Enseguida vimos la ladera que por ese lado caía suavemente hasta el mar. Varias alas de colores planeaban por los alrededores, disfrutando doblemente:
Las formaciones calcáreas nos acompañaban, dibujándose sobre un cielo ya pleno de color de mar:
Una vez pasada la bifurcación hacia la cima del monte Candina, nosotros hacia la derecha, nos encontramos en la hoya de Llanegro, conscientes de que nuestro destino estaba cerca: los Ojos de Llanegro o del Diablo ya casi nos miraban:
Y esto nos encontramos, unas peñas horadadas, una sobre todo, la otra pasa más desapercibida, a través de las cuales avistamos la famosa ballena, enmarcándola:
Con los tejados rojos de Sonabia e Islares al fondo, al otro lado del mar:
Subiendo por la izquierda de la oquedad nos asomamos a una especie de muro natural que se levanta en picado sobre la rojiza playa de Sonabia, donde nudistas y no nudistas conviven en paz:
La foto con el ventanal no podía faltar. Tengo muchas fotos con el mar detrás de mí, pero nunca como en esta vi tan clara la armonía entre el mar y Mar (que soy yo), es la imagen que explica el nombre de mi blog, incluso sin necesidad de palabras:
Tras un buen rato de disfrutar de la tranquilidad del paraje, del vuelo-exhibición de los mismos buitres que primero nos miraban impertérritos encaramados en lo alto de la roca, volvimos sobre nuestros pasos, intentando recorrer un poco del camino hacia la cima de Candina pero no estaba muy fácil y el tiempo se nos echaba encima, así que decidimos volvernos, no sin antes asomarnos a esto:
La vuelta es muy rápida, con lo cual pudimos acercarnos hasta el pueblo de Sonabia (una vez en el aparcamiento, salimos otra vez a la N-634 y un poco más adelante, en dirección a Bilbao, está la entrada). Desde aquí se ven los Ojos de frente y entiendes el porqué del nombre, dan como miedo ¿no os parece?
Así acabamos nuestra excursión del sábado, bien bonita.


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