13/05/2026

RUTA ROMÁNICA PALENTINA AGUILAR DE CAMPOO

Aquí, junto al Monasterio de Santa María la Real, en Aguilar de Campoo (Palencia), comienza una nueva aventura.
Nueva actividad, esta vez en e-bike. Después de más de 40 años sin andar en bici, puedo confirmar que no se olvida. He entrenado, claro; sobre todo me daba miedo el tema del motor y de las alforjas, pero cuando mi marido consideró que ya estaba preparada, nos lanzamos a la aventura:
Queríamos hacer 2 rutas por el románico palentino. Pero teniendo en cuenta que Palencia tiene la mayor concentración de Románico de Europa, teníamos que decidir cuáles. Elegir la primera fue fácil: la que habíamos visto en la tv en un programa de Calleja, y es la que está señalizada. Nosotros comenzamos en otro punto por lo que las medidas son diferentes, pero aquí pondré las distancias oficiales, que son aproximadas, no exactas.
Comenzamos con una aproximación al embalse:
Aunque la ruta no cruzaba el puente al empezar sino al final, no pudimos evitarlo, estaba taaan bonito... pasamos por encima de la presa, con vistas al embalse por un lado y por el otro al Parque del Agua, al Puente Peatonal y al importante chorro hueco, un desagüe de fondo que puede llegar a desembalsar un gran volumen de agua en caso necesario:
Volvimos a la otra parte del puente y ahora sí, comenzamos la ruta del Románico Palentino, estilo desarrollado entre los S XI y XIII y que se distingue por su sobriedad, solidez, muros de piedra gruesos, portadas con historias, arcos de medio punto, escasa luz interior,...
La ruta nos fue separando del embalse al tiempo que nos subía de nivel, y en el km 4 encontramos nuestro primer objetivo, la iglesia de Santa Juliana, en Corvio, de pequeño tamaño, con el cementerio delante y con varias fases de construcción:
Detalles:
Continuamos la ruta prevista, pasando junto a un pinar. Por detrás montaña palentina algo nevada:
En otros 4 km llegamos a la iglesia de San Martín, situada en una campa un poco elevada en las afueras de Matalbaniega:
Tiene 2 portadas de entrada. La de la cara sur, actualmente cegada, con 2 ventanas por encima que destacan por sus adornos, siempre sobrios:
Detalle de una de esas ventanas:
Pero lo que más llama la atención son los llamados canecillos, en la cornisa. Son más de 60 y representan animales reales y fantásticos, músicos, figuras geométricas, una mujer con sus pechos mordidos por serpientes, un hombre tapando sus partes,..., pasamos un buen rato viendo la gran variedad de figuras extrañas:
Continuamos. Siempre intentamos ir por senderos (que nuestras bicis son de montaña), por carretera lo inevitable, y eso nos permitía ir por sitios así:
Llegamos a Villavega de Aguilar, km 10, a la iglesia de San Juan Bautista, de tamaño moderado, es considerada una de las más interesantes de la zona:
Junto a su portada decidimos comer ese día:
Seguimos. Mi marido me hizo alguna foto con el móvil de este tipo. Desde que paraba hasta que me la hacía (no me avisaba, yo a él, sí), y teniendo en cuenta que voy como las balas en las bajadas... pues que apenas se me veía (casi que mejor😂), y sí, yo estoy ahí, cerca del cruce con las vías del tren:
En el km 13 encontramos la iglesia de Santa María la Real, en Cillamayor. Dicen que es una de las más elegantes y mejor conservadas del norte de Palencia. Como dato curioso, decir que la portada principal de esta iglesia, que está en la parte de atrás de la de esta foto, estaba cegada por el pavimento del pueblo. Al hacer una excavación, se destaparon la puerta y varias tumbas medievales. La verdad es que esa parte de atrás tenía una pinta un poco rara, muy húmeda y sombría, con las tumbas antropomorfas... no nos gustó demasiado, pese a que la portada se veía más lujosa: 
En algunos casos, como este, también me daba mucha prisa para subir y poder hacer una foto como esta (bueno, y aprovechando que él paraba para algo😉). No se aprecia el desnivel que había para subir ahí, pero llegué medio asfixiada😤:
Señalado en los carteles en el punto kilométrico 17 (en mi opinión está antes) alcanzamos nuestra siguiente meta, la iglesia de San Andrés, en Matabuena. Para llegar tuvimos un par de confusiones. Primero, siguiendo la ruta que llevábamos, nos metimos en un sendero por un prado que acabó cerrándose del todo y nos tuvimos que volver, nada, apenas 50 m, y después vimos lo qe nos pareció un bar porque había muchas sombrillas y muchos coches, entramos y era una casa particular con mucha gente de barbacoa. Ya cogimos el camino correcto y subimos al cerro donde estaba encaramada la iglesia a unos 100 m de las casas del pueblo. Para subir, unas planchas de cemento, subidita buena.
La iglesia ha sufrido muchas modificaciones, conservando pocos restos románicos. Una de sus puertas, que da al cementerio, está medio tapada:
Detalle de la espadaña con su preciosa sillería de vetas rojizas:
Seguimos, por caminos a veces marcados por rodadas. Cuando esos surcos eran profundos se volvían peligrosos, que algún susto nos llevamos:
Después de varias subidas y bajadas, y de parar a la orilla de un arroyo para comer una mandarina, llegamos a Bustillo de Santullán, en el km 22. Allí en plena pendiente estaba la iglesia de San Bartolomé. Al llegar me distrajeron dos hombres que pasaron corriendo hacia lo alto de un prado. Algo ocurría... Al final pasó una pareja del pueblo y hablamos un poco con ellos. No pude evitar preguntarles y era que había muchos buitres sobrevolando el pueblo, ya nos habíamos fijado, y estaban preocupados por el motivo, suponían que por algún animal muerto pero nadie echaba a ninguno suyo en falta😕. Nos dijeron que, como los buitres no bajaban hasta que llegara el jefe, no podían ver si, efectivamente, se trataba de un animal. 
La iglesia ha sufrido importantes reformas que han ocultado su aspecto original, solo quedan la portada, la espadaña y la sacristía de la iglesia primitiva:
Detalle de la portada románica original, adornada en la parte superior por un óculo del siglo XVIII:
Seguimos bajando para tomar enseguida otro desvío que nos acercó a la iglesia de Santa Marina, en alto, en Villanueva de la Torre, km 23. En esta iglesia me llamo la atención los volúmenes escalonados y tan armoniosos de sus 3 partes principales (la torre-campanario, la nave y el semicircular ábside); también es curiosa la presencia de la espadaña y la torre-campanario:
Cerca está la torre defensiva que da nombre al pueblo, pero yo preferí hacerle fotos a estas cigüeñas que NO estaban en lo alto de ninguna iglesia:
Aquí mi maridito feliz acabando de bajar de la iglesia para retomar la ruta:
Continuamos y un poco más adelante, en una rotonda que hicimos para cruzar la carretera que va de Cervera de Pisuerga a Aguilar de Campoo, paramos a preguntarle algo a un señor mayor que paseaba por allí y resultó estar completamente sordo, no es la primera vez que nos pasa...Lo siento mucho por el esfuerzo que hizo el pobre por entendernos y ayudarnos😓
A unos 3 km de la iglesia anterior, en Salinas de Pisuerga, encontramos otra iglesia de las especificadas en esta ruta, la iglesia de San Pelayo, que en realidad no es románica, sino gótica, sé que la estuve mirando, que crucé la carretera para tener más ángulo y ver si me entraba un fresno curioso que había al lado, peeero, no tengo la foto, algo me distrajo...
Pasada esa iglesia y sabiendo que el río Pisuerga estaba cerca, oíamos bullicio de gente (esto fue lo que me distrajo...) y pensamos que se estarían bañando. Pues no, estaban pescando! Nada más cruzar el puente nos metimos a la derecha para hacer los siguientes km por la tranquila orilla del río hasta llegar a Barcenillas de Pisuerga, donde estaba la iglesia de La Asunción, en el km 30. Se construyó en 3 fases, la primera en estilo románico, del que podemos ver la espadaña, hoy incorporada en la torre:
En la última reforma del S XIX se incorporó la torre:
Ahora teníamos por delante otros 6-7 km más o menos llanos (bueno, digamos que con suaves subidas y bajadas), muy agradables:
Y llegamos al Barrio de Santa María, donde nos encontramos enseguida con la iglesia parroquial de La Asunción de la Virgen, en una pequeña elevación del terreno. Da a una plaza con una farola en el centro y veo en el Google Maps que las 4 calles que confluyen en esa plaza se llaman C. Iglesia Bsm😳. Junto al muro hay una fuente de agua muy fresquita donde cambiamos nuestros bidones. Estando allí llegó en coche un señor con pinta de ser el cura, pero no nos ofreció enseñarnos la iglesia por dentro😔:
Desde allí nos fuimos a ver la ermita de Santa Eulalia, en las afueras del mismo Barrio de Santa María, teníamos que seguir por la calle Bsm (ya, pero ¿cuál de ellas?😩) y la encontramos como a medio km de la parroquia y situada en un altozano. Era una de las que más ganas tenía de ver y no me defraudó. Esta es la primera vista que tienes al irnos acercando, no muy grande, con una bonita espadaña y una portada sencilla:
Dejamos las bicis abajo y dimos la vuelta a su alrededor, buscando y apreciando cada detalle. Me parecía imposible que su ábside semicircular tuviera tantos siglos y tan buen gusto:
Está dividido como en 3 zonas o calles con una ventana en cada una: 
Detalle de la del centro, la más impresionante, con un ángel alado como bendiciendo:
Las otras también eran muy bonitas, con detalles que si podéis aumentar las fotos veréis que son espectaculares (eso sí, por estas ventanas, luz hacia el interior, poca):
Allí pasamos un buen rato, pero había que continuar... Ahora teníamos por delante unos 3 km de subida hasta el punto más alto de la ruta, a 1109 m de altitud, pero aunque una vez vi a lo lejos una cuesta muy empinada que me asustó, la verdad es que lo llevé muy bien, no era para tanto, ya lo decía mi marido. Una paradita antes de afrontar el ultimo repecho (eso pensábamos entonces, qué ilusos), traguito de agua, barrita energética y pa'lante:


Después de subir a lo más alto ya solo podíamos bajar, ¿no? Pues eso hicimos despues de llanear otro par de km y de pronto, allí abajo esto:
Es la ermita de Santa Cecilia, km 42, en Vallespinoso de Aguilar, una de mis 2 preferidas en esta ruta y, por cierto, la única que estaba abierta y pudimos ver por dentro ese día. Estaba oscura, así que las fotos que tengo del interior no son muy buenas😭. El altar está más alto, supongo que por la orografía del terreno, con la mesa al borde de las escaleras y las 3 ventanas:
La ermita está construida encima de un manantial, sobre un peñasco, al que casi hay que resquilar, pero merece la pena por ver la portada llena de detalles, con sus 7 arquivoltas o arcos, 6 de ellos sencillos y el del centro espectacular:

Una verja cerrada con un gancho nos permitió pasar, con mucho cuidado porque las piedras estaban resbaladizas, por debajo de la torre circular y ver las ventanas del ábside por fuera (joyas) y la sencilla espadaña:

En resumen, es un edificio estético, muy equilibrado en sus formas y proporciones, no en vano declarado Monumento Histórico Artístico  de Carácter Nacional en 1951, lo que favoreció su posterior remodelación, y emblema publicitario del románico palentino (yo no me cansé de hacerle fotos desde todos los ángulos😅):
Continuando con la ruta, cruzamos una carretera provincial por la que transitaríamos al día siguiente. Una vez cruzada, subimos hasta tener una vista de la ermita desde un nivel superior; continuamos con suaves bajadas y subidas durante los siguientes 5 km, hasta llegar a un punto en que debíamos tomar una decisión importante. Yo había leído que en ese punto se podía ir a la izquierda para continuar por la ruta oficial atravesando un monte que si estaba mojado era muy complicado o seguir recto para salir a un pueblo y seguir por la carretera hasta Aguilar o retomar la ruta más adelante. Yo le había dicho a mi marido que mejor nos salíamos porque aunque el terreno no parecía mojado, sabíamos que había llovido en días anteriores. Cuando llegamos al punto, nos adentramos un poco por ver como estaba. Ya vi que mi marido prefería seguir así que... gran error!!! No estaba mojado, al contrario, era barro duro como una piedra, pero arado por vacas y/o caballos que habían dejado agujeros enormes en el suelo de tal forma que las bicis se quedaban trabadas, no había forma de seguir una rodada ni con ella de la mano y con el botón de ayuda... y así hicimos 2 km. Yo, a ratos ya no podía y era mi marido quien me la llevaba un rato. El pudo hacer algo montado pero a mí me daba mucho miedo. Y salirse por las orillas no era opción. Volvernos tampoco porque ya pensábamos que estaríamos más cerca del final que del principio... En fin, fue terrible, hasta que ya llegamos a una subida que estaba algo mejor, nos montamos y ya llegamos a una pista transitable, la pesadilla había terminado😱:
De ahí en adelante fue un agradable paseo, pese a que todavía teníamos que bajar por una carretera que vimos por la mañana desde el puente y nos pareció que estaba muy arriba y con muchas curvas. Y sí, fueron 6 km en los que subimos, bajamos, por pistas, por carreteras,..., hasta cruzar el puente del embalse empezando a oscurecer. Pero nos premió con este regalo:
Un par de km más por terreno conocido y llegamos al hotel donde todo fue perfecto. Guardamos las bicis en un salón que no usaban, subimos a ducharnos y cenamos en su restaurante muy bien. Y a descansar. Mi sensación era de plena satisfacción. Estaba cansada (ni tanto para lo vivido, se ve que mis esfuerzos en el gym están dando sus frutos 💃), pero taaan feliz por todo: por haber sido capaz, por no haber sido demasiada carga para mi marido, por todo lo visto, por lo bien que lo había pasado. Me encantó esta primera experiencia, la verdad.
En total nos salieron exactamente 65,7 km frente a los 56,15 km oficiales. Son casi 10 más y no entendíamos por qué. Sabíamos que alguno más sí, pero no tantos. Ahora, en casa, he visto que en  la ruta oficial  no llegan hasta algunas de las iglesias aunque todas están señaladas, pero bueno, es muy aproximado y se puede seguir muy bien, aunque me pareció difícil, sobre todo por el tipo de terreno, a veces bastante irregular y complicado, no solo en la zona del barro. Eso sí, en el punto de elegir entre ir a la izquierda y meterse al barro o seguir de frente (en mi ruta, en el km 55) mi consejo es seguir de frente o como mucho acercarse al principio del barro y si no lo ves claro volverte, que todo el camino, más de 2 km, que son muchos tirando de la bici, os lo aseguro, va a seguir igual.
Ahora voy a poner el mapa de la ruta, el que me grabó la bici y marcaré los puntos principales (con *, mis preferidas 😊). También pondré el enlace a esa ruta, la que nosotros hicimos:


25/04/2026

PUERTOCHICO- MAGDALENA, SANTANDER

En este post anterior, Barrio Pesquero - Puertochico, os enseñé una zona de Santander, la capital de mi CC.AA, que en mi opinión tiene mucho encanto, comprendida entre dos barrios con identidad propia. Pues bien, hoy quiero continuar por el borde del mar hasta la Península de la Magdalena.
Comenzamos con una mirada hacia atrás, hacia donde lo dejamos, el Puertochico que da nombre al barrio:
Seguido, el Centro Especializado de Alto Rendimiento de Vela Príncipe Felipe, donde el sol se retira con los honores de los mástiles en formación:
Continuamos por el dique de Gamazo con la caseta de bombas al fondo, hoy convertido en restaurante:
Y la Duna de Gamazo o de Zahera, perfecto para sentir la suave caricia de un mar en calma:
En frente, la Escuela Superior de Náutica y el Palacio de Festivales de Santander, por su parte de atrás:
Pasando el parking del Palacio están las Naves de Gamazo, donde suele haber exposiciones interesantes. Un poco más adelante está la playa de la Fenómeno: junto a la explanada de Gamazo se forma un pequeño arenal, que últimamente, con un poco de ayuda, es más extenso. Su nombre está relacionado con varias leyendas urbanas, pero seguramente se refiere a una señora coja o con seis dedos que vivía por allí en una casuca, y los chavales, al pasar, se burlaban de ella y la llamaban 'la fenómeno'.                      
Siguiendo por ese paseo a la orilla del mar, por detrás del Museo Marítimo, nos encontramos con una zona recientemente arreglada, convirtiéndola en completamente peatonal. Está muy chulo. Y así llegamos a la primera playa importante de la ciudad, la playa de Los Peligros.
Atravesando la playa llegamos al espigón de los Peligros, que marca el comienzo de la playa de la Magdalena. A esa altura, más o menos, hay unas escaleras que suben a la Avenida de la Reina Victoria, por encima de la que se pueden ver muy bien el hotel Real y la Casa-Palacio el Promontorio:
Como os habréis dado cuenta, he puesto alguna foto con luces diferentes, están hechas en distintos días, siempre con la intención de mostrar los momentos más bonitos. La siguiente foto, además, está hecha desde otro punto, desde la playa del Puntal, al otro lado de la bahía y con teleobjetivo, pero en ella se ven con detalle los dos edificios. En la Casa-Palacio el Promontorio residió la familia Botín hasta que, en el 2006, fue donada a la Fundación Marcelino Botín con fines culturales y sociales:
Continuamos el paseo por la playa de la Magdalena en dirección a la playa de los Bikinis, a veces con muchas rocas a la vista:
Con marea baja, la isla de la Torre se ve muy cerca. Actualmente está ocupada por la Escuela de Vela: 
Junto a ella está la isla de la Horadada, con su pequeño faro. Originalmente esta peña tenía un arco de piedra, muy característico de Santander, que un temporal rompió. También tiene su propia leyenda urbana relacionada con los Santos Mártires, patronos de Santander:
Pasamos otro espigón más grande y llegamos a la playa de los Bikinis, cruzando por el arenal o por la Campa de la Magdalena, donde se celebran buenos conciertos en verano. 
Y llegamos al Espigón de los Bikinis, al que nunca había subido pero que ese día atravesé:
Para ver así las playas, con el edificio de las Caballerizas Reales al fondo:
Como la marea estaba baja, pude pasear entre los arcos del muro y hacer fotos de sus diferentes formas. Desde el otro lado del espigón, la isla de la Torre al final del muro y el Hotel Real al fondo, en lo más alto:
Continué hasta el fondo del arenal, a lo que en el Google Maps llaman la Cala, Magdalena 😲, debajo del embarcadero de la Cerda:
Entre las rocas que cierran esa playuca coincidí con este velero, con el Puntal al fondo:
Volví un poco para atrás y me subí a la Península de la Magdalena, por la zona del merendero. Entré hasta el Embarcadero de la Cerda, y me asomé para ver la Punta del Puntal😅 y la Peña Horadada:
Y preciosas flores en grupos de 3:
Vuelvo al sendero principal y enseguida el Faro de la Cerda, situado en la punta más saliente de la península de la Magdalena, marcando la entrada a la bahía:
Paseando por el recinto de la Magdalena nos encontraremos con algunas figuras como las de la foto, talladas aprovechando los troncos de algunos árboles. Si vamos con niños, pasaremos un rato entretenido intentando encontrarlos todos:
Muy cerca vemos el faro de Mouro, el más inaccesible de Cantabria, con una larga historia de accidentes a su alrededor debido a que en días de fuertes temporales las olas llegan a superar la altura del faro, con la falta de visibilidad que eso conlleva, estando precisamente en la entrada de la bahía:
Y así llegué al Palacio de la Magdalena, una maravilla!! y en semejante entorno... todavía más espectacular. Tengo que decir que en uno de esos bancos que lo rodean estaba yo sentada, descansando, el día del famoso apagón en España, ahí me enteré, pero estaba en tal estado de relajación, de felicidad y de bienestar, que ni me preocupé. Cuando llegué al coche, horas después, ya teníamos luz otra vez:
De la península de la Magdalena tengo muchas fotos de diferentes días. Esta es una especial para mí porque estaba en muy grata compañía. Os la enseño para ver si notáis una diferencia con la siguiente (aparte del color del cielo, nublado, del color del edificio por la diferente luz natural que había, distinta época y diferente hora y distinto ángulo, claro, pero la misma fachada principal): 
Con esta vista y esta tranquilidad comí mi bocadillo:
Otra de las fachadas:
Además de las esculturas de madera sencillas que nos vamos encontrando por la zona más arbolada, alrededor del palacio hay otras figuras, monumentos y esculturas, algunas de ellas temporales, que merece la pena buscar (en Google Maps te dan pistas).
Siguiendo el paseo principal que rodea la península llegamos al Museo El Hombre y La Mar, una exposición al aire libre de diferentes elementos que recuerdan las expediciones realizadas por el navegante santanderino Vital Alsar, como esta réplica de la balsa de madera con la que cruzó el Pacífico en 1970:
O estos tres galeones que utilizó en sus aventuras:
A continuación, está el Parque Marino, un mini-zoo construido al borde del acantilado, aprovechando las rocas y el agua de mar, donde podemos ver pingüinos y leones de mar: 
Después de pasar un buen rato observando cómo se movían y se relacionaban, continué hacia abajo, donde está la parada de lo que llamamos 'el Madaleno', un trenecito turístico que da la vuelta por el recinto de la Magdalena contando su historia: 
Seguido, casi en la entrada, está este curioso Monumento en Recuerdo de las Víctimas del Terrorismo

Entre las esquinas de las figuras y las puertas había un par de telas de araña en las que vi clara la simbología que representan: Son la conexión con la naturaleza y representan el laberinto de la vida que debemos ir superando:
Como no tenía prisa (total, estábamos sin luz y seguramente las calles y sus semáforos estarían un poco liados), volví a la parte de la Campa, por la mañana había pasado por la arena de las playas y ahora estaba por la parte de arriba, viendo el parque infantil:
Me acerqué a la parte de arriba de la playa de Bikinis ahora con los arcos ya medio tapados por el agua:
Y me acerqué al edificio de las Caballerizas Reales donde se guardaban caballos y vehículos cuando la familia real pasaba aquí los veranos. Actualmente es el Paraninfo y se dan cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y otras muchas actividades:
Ya decidí salir del recinto por la parte que da a la playa del Camello, otra maravilla donde pasar un buen rato viendo (o buscando) la roca del camello (o dromedario), cuando la marea esté baja, o al Neptuno Niño con su tridente encaramado en otra roca o, quizás, viendo cómo juegan a las palas:
Desde ahí ya me volví hacia el coche por la avenida Reina Victoria, un espectacular nexo de unión entre la ciudad de Santander y las playas del Sardinero, pudiendo disfrutar de otra perspectiva de las mismas. A lo largo de la avda. muchas zonas con bancos, monumentos en honor a personajes importantes en la ciudad, como el Monumento a Jorge Sepúlveda, cantante, o este a José Estrañi y Grau, escritor y periodista satírico: 
O este recordando a Gerardo Diego, poeta santanderino del 27, con una estatua de cuerpo entero sentado en uno de esos bancos con vistas que hay en Cantabria:
Ahí estamos por encima del Museo Marítimo del Cantábrico, del Centro Oceanográfico de Santander,...:
Continué el paseo, viendo cómo marchaba el Ferry. Volvíamos a la normalidad:
Un último vistazo a la zona de Gamazo y a su Paloma de la Paz, 500 kg de bronce y 2 m de alto en recuerdo a Vital Alsar:
Y así finalizó la excursión de uno de esos dias que quedarán señalados en la historia de España, el día del apagón, y que yo tanto disfruté en mi casi total ignorancia.
Por último, y como siempre, dejo un mapa orientativo de este maravilloso paseo de unos 10 km, que, si tenéis ocasión, recomiendo encarecidamente: