Otra preciosa ruta que hicimos persiguiendo vértices geodésicos de aquí, de Cantabria. Algunos pensaréis, seguramente, que vaya manía con los vértices... pues sí, pero bueno, cada uno tenemos nuestras rarezas 🙈. En mi caso esto me sirve para mantener mi mente y mi cuerpo activo y dirigido: busco el vértice, selecciono la ruta más adecuada, lo estudio, lo preparo para el día (y la estación) más adecuado, me esfuerzo en hacerlo (siempre con el apoyo y el ánimo de la mejor compañía), y mientras lo hago y sobre todo cuando lo termino, me siento taaan capaz, a veces tan empoderada y siempre taaan feliz de conseguirlo... Después, ya en casa veo las fotos, las selecciono, las edito, escribo el post, lo comparto con la intención de que sirva de inspiración a alguien, voy viendo esas fotos a lo largo de los años... así que me merece mucho la pena, la verdad. Antes de esto, hemos hecho la costa de Cantabria por etapas (y no seguidas) y me pareció tan positivo que enseguida busqué otro pretexto para hacer esas cosas que tanto me gustan: andar y ver paisajes que me emocionen.
Pues bien, en esta ocasión visitamos dos vértices en la misma ruta, el Tablao y el Berana. Están bastante cerca (bueno, a unos 6 km, pero están casi a la misma altura, siendo fácil pasar de uno a otro). Eso sí, pertenecen a distintos municipios: el Tablao está en Villafufre y el Berana en la Vega de Pas.
Comenzamos la ruta en Aloños, siguiendo el track que me pareció más indicado. Pero a los 2 km nos encontramos con un cartel de 'peligro, gente cazando', se oían tiros y decidimos volvernos, pensando en alguna otra ruta por la zona. Pero entonces pensamos en hacer esa misma ruta, pero al revés, así llegaríamos a la zona de caza ya por la tarde, cuando los cazadores se hubieran ido para casa. Volvimos al punto de inicio y nos subimos hacia el Mirador de Aloños, enseguida con estas vistas sobre el pueblo, con las montañas del Alto Asón al fondo:
Atravesamos un pequeño bosque de hayas (no el famoso 'Hayal de Aloños', ese está en la otra dirección, por donde al final bajaremos), con árboles de esta talla:Y un ambiente de completo relax:
Hacia cualquier dirección que miraras:
Montañas, verdes prados, incluso se alcanzaba a ver el mar. Esto es Cantabria, infinita:
La cruz, un poco roñosa y un poco torcida:
Bajamos de allí para retomar el camino:
Cualquier tronco, cualquier raíz, me tentaba...:


