16/03/2026

VG CABALLAR (VILLAFUFRE, CANTABRIA) 659,3 m (desde Vega de Villafufre)

Esta ruta le rondaba por la cabeza a mi marido hacía mucho tiempo. Él lo ha hecho en bicicleta varias veces y, como allí hay un vértice, sabía que me gustaría subir, y aquel día nos pusimos a ello, un día precioso que comenzamos por una pista con muy buena sombra:Al tomar altura alcanzamos a ver Vega de Villafufre, donde habíamos comenzado la ruta:                              Llegamos al famoso cortafuegos, una pista de tierra arcillosa (menos mal que estaba seca), con un desnivel que asustaba:Pero...¿miedo?, ¿quién dijo miedo? No, enseguida de comenzar a subir se comienza a zig-zaguear hasta media altura y se da un rodeo para evitar el gran desnivel:
                      Fuimos subiendo con vistas al valle del Pisueña...:
Compartiendo espacio y esas vistas con vacas libres y felices:

Y así llegamos a un cruce desde donde veíamos nuestro objetivo, el vértice geodésico, en el pico de enfrente, el de la antena, nuestro referente. Pero antes, y para no hacerlo tan fácil 😨😂, nos fuimos en la otra dirección, hacia la derecha:

La pista se fue haciendo más herbosa, pero estaba clara y taaan bonito todo...:

Alcanzamos nuestro objetivo a este lado del Caballar, el banco con vistas a la Vega de Villafufre, valles pasiegos, hasta Santander se alcanza a ver hacia la izquierda. Aquí se puede llegar desde otros puntos. Estando así, mirando a nuestro alrededor, llegó una chica que se empeñó en hacernos la foto, gracias:

Ahora, como teníamos que regresar un tramo por el mismo camino, aproveché para subirme en la Peña del Sombrero, una piedra grande que en la foto está bajo mis pies y que marca 601 m de altura:

Continuamos el descenso, atravesando un bosquecillo de pinos:
Y justo por el borde de ese bosquecillo acabamos bajando un tramo con un desnivel considerable pero con alegría:

Después giramos a la izquierda y después a la derecha, cruzando a otro sendero ya en la otra loma, la del vértice. Ahí empezó la fiesta. Primero era un sendero claro, húmedo pero se podía andar, hasta llegar a un punto en el que el track que seguíamos nos mandaba salir de esa pista y subir monte a través. Al principio, la pista se iba embarrando, a veces complicado continuar:

A veces encontrábamos por dónde seguir...:

Otras se nos cerraba de vegetación, o de árboles caidos...:

Pasamos un rato con dificultades, hasta que vimos el vértice allá arriba, cerca ya:

Lo conseguimos, VG Caballar, a 659,30 msnm, conquistado, que en algún momento no lo tuvimos nada claro. Un poco de descanso bien ganado:

Viendo así la foto, llegamos por el lado izquierdo, atravesando un monte muy cerrado, por el peor camino posible, el más inaccesible. Ahora teníamos que regresar, pasando primero por la antena, lo cual siempre da tranquilidad, que el acceso a las antenas suele estar en buenas condiciones:
Ya bajando hacia la antena atravesamos un tramo por donde parecía que había pasado la marabunta, estaba devastado:
Y llegamos a la antena del Caballar:
Continuando el descenso, ahora veíamos la otra parte de la ruta. En lo más alto de la loma de enfrente está el banco. Habíamos bajado por la pista  que desciende junto al monte y ya al final de lo que se ve en la foto, nos dirigimos hacia la izquierda y bordeando llegamos a la falda de la montaña en la que estamos para, un poco más adelante, empezar a subir por el bosque:
Y lo que primero subimos, ahora nos toca bajar y lo que bajamos, ahora lo subiremos, por pista clara y seca:
Hasta llegar a la pista inicial, más limpia, pero siempre más aburrida:
Cuando ya casi estábamos abajo, nos fijamos en esta pared, nunca había visto una roca tan negra:
Y así acabamos, después de caminar casi 19 km, ruta larga, complicada en la parte de subir por el monte porque no había sendero claro, pero bonita de hacer.
Como siempre, un mapa (orientativo):

06/02/2026

LAREDO- RÍA DE TRETO (CANTABRIA)

Quienes me siguen, conocen mi interés por recorrer la costa de Cantabria, que ya casi he completado, y aunque esta ruta no es estrictamente 'de costa', es tan bonita y fácil de hacer, apenas un paseo, que me parece oportuno añadirlo a las de ese grupo.
En efecto, hoy os cuento un paseo por la ría de Treto, desde la playa de Laredo, en la costa oriental de Cantabria, hasta el puente de Treto.
Dejamos el coche en el parking del Puntal de Laredo y comenzamos la ruta contemplando la obra de ingeniería del puente que une la antigua y emblemática Escuela de Vela con el mar:                         Tras muchos años de proceso judicial, está aprobada su demolición que no acaba de llevarse a cabo por las alegaciones del ayuntamiento: 
La ría por cuya orilla paseamos, está integrada en el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, con un gran valor ecológico y de Biodiversidad. Es un estuario donde desemboca el río Asón. 
Nuestra ruta va por la parte de Laredo, por la llamada Playa del Regatón, sin ningún tipo de servicio, pero muy tranquila, donde los paseos a caballo o en barco son habituales:
En frente, la isla de Montehano:

Ver a gente paseando a caballo es muy normal y frecuente (hay varios  centros de equitación en los alrededores). A esa hora la marea estaba baja, perfecta para pasear por la playa, andando o a caballo. A la otra parte de la ría los pueblos de Adal, Treto, Cicero:
Caminando, llegamos a un pequeño bosque de eucaliptos, donde parece que el agua le haya ganado la partida a los árboles a juzgar por lo descarnadas que están las raíces:                                                Y así llegamos al final de la playa, donde desemboca el arroyo Regatón que pasamos por un pequeño puente:

Vista del puente desde el otro lado:

Aunque se dice que la playa del Regatón, con sus 2900 m de largo empieza en el Puntal de la Salvé y termina en el arroyo Regatón, pasado ese riachuelo continúa un trozo de playa:

En ese entorno, hasta los caracoles buscan altura para no perderse nada:

Porque sería una pena perderse este paisaje...:

O este otro, en la zona húmeda, de marisma, pero que no siempre se inunda:

¿Y esta? inundada y tapizada de una vegetación acostumbrada a la salinidad y a las diferentes mareas:
Llegamos al puerto de Colindres y bajo unos árboles vimos una familia de cisnes pudiendo comprobar que no siempre son tan hermosos y elegantes, los jóvenes estaban un poco 'despeluchados':
Lo amarres a veces se improvisan:
Cruzamos el puente de la carretera nacional, el Puente de Treto, sobre el río Asón, por un paso habilitado para ir andando, y pudimos apreciar su doble arco parabólico desde la otra orilla:
Detalle del puente de hierro, de gran belleza, que vino a sustituir a la famosa barca de Treto y permitió una mejor comunicación entre Santander y Bilbao. Lo construyeron con un extremo móvil, giratorio, aunque actualmente está fijo:
Cruzando por el puente amarillo, a poca distancia se ve el puente rojo, el de la autovía, el Viaducto de Colindres, atirantado, con 3 pilotes de hormigón y 420 m de longitud:
Detalle de uno de los pilotes con sus tirantes rojos, color que, debido a su ligereza y poca presencia física, fue elegido para que contrastara con el azul del cielo y de las aguas de la ría de Treto/ Limpias y con el verde de los montes próximos: 
De regreso, íbamos viendo otros  detalles del paisaje, con otra luz, con diferente altura de marea:
Las raíces aéreas por la erosión del terreno ahora se nos antojaban monstruos al acecho:
Como la marea iba subiendo tuvimos que meternos por el monte de eucaliptos:
El color de las nubes pintaron de otro color el agua del Asón:
El reflejo del sol sobre las aguas, en cambio, daban sensación de calma:
Las nubes, con sus juguetonas formas y colores, no parecían amedrentar a los regatistas:
Y llegamos de nuevo al Puntal de la playa Salvé de Laredo, con vistas al edificio Vistamar, al final del paseo marítimo de Santoña, con el monumento a la Virgen del Puerto (a la derecha y por encima de los apartamentos) y el fuerte de San Carlos más a la derecha:
Mientras, la marea seguía subiendo y ya refrescaba los cimientos del polémico edificio de la antigua Escuela de Vela de Laredo:
Y este fue el agradable paseo que dimos esa tarde, con cielo cambiante, unos 12 km muy fáciles y entretenidos, que os animo a hacer si se os presenta la ocasión. 
Acompaño, como siempre, con un mapa orientativo, completamente innecesario, pero por no perder la costumbre😉: