16/06/2026

VG GÁNDARA (VALDÁLIGA, CANTABRIA)- 925,5 m (desde Bustriguado)


Otro objetivo cumplido, otro vértice geodésico alcanzado, uno más de los 112 que hay aquí, en Cantabria (hay listas que hablan de 111, pero yo tengo 112, el último que se ha incorporado está justo en el límite con Castilla- León).
Comenzamos esta ruta en Bustriguado, un barrio en el municipio de Valdáliga, a unos 70  km de casa. Aparcamos al final de las casas, junto a una pequeña plaza con una fuente y un banco:
Al lado, el arroyo que da nombre al barrio y felicidad a las gallinas:
Al principio, vamos siguiendo el curso del arroyo:
Llegamos a una bifurcación y nosotros seguimos por la izquierda, en la dirección que  indica hacia  la Llasca de los Moros. Enseguida cruzamos un puente:
Se puede cruzar por el puente, doy fe, pero a mi marido no le ofrecía mucha confianza 😄:
Entre tanto árbol, en pleno bosque, un respiro:
Y alguna florecilla silvestre, surgiendo desde el otoño:
Llegamos a la Llasca de los Moros, hay que dejar el sendero y bajar unas escaleras hasta llegar a este mirador (está señalizado):
La cascada nos sorprendió muchísimo. Ni  habíamos oído hablar de este salto de agua ni habíamos visto ninguna foto y creo que solo llegar hasta aquí, apenas a 1 km, ya merece la pena, incluso se puede hacer con niños, es un sendero fácil:
Y si primero bajamos, ahora toca subir las escaleras:
           
Desde arriba, el salto de agua se ve así, no se aprecia la altura de la caída, casi 40 m:
Seguimos avanzando cerca del cauce del río viendo cómo la fuerza del agua va horadando las rocas de las orillas y saltando aquí y allá:
Continuando por la pista, llegamos a un árbol singular, enorme, con el tronco hueco en su mayor parte, parecía una boca capaz de tragarnos. De hecho tengo una foto con mi marido delante de la abertura y es bastante más grande que él:
                       
A partir de ese árbol la pista  tuerce hacia la izquierda y comienza a zigzaguear, pasando por una zona de varios invernales. Había leído que por aquí había una finca con perros que salían al camino y que era peligroso. Yo iba con miedo, muy despacio y muy callando. No se oía nada, pensaba que no estarían los perros, cuando de repente lo vi, un mastín a la orilla del prado, pero ni salió al callejo ni siquiera nos ladró, se ve que es ya mayor y pasa de la gente.
En la siguiente curva encontramos otra cabaña, un invernal donde el ganado puede guarecerse en los días más duros del invierno:
Avanzamos hasta la siguiente curva desde donde teníamos esta vista del que creo que llaman Castillo de Bustriguado (no estoy segura de que sea este pico...). Intuíamos que la pista que se veía desde aquí sería la que después íbamos a bajar nosotros. Así fue:
Seguíamos ascendiendo y un poco más al noreste una vista de Bustriguado, donde comenzamos, y al fondo la costa, a la altura de San Vicente de la Barquera, Comillas,...
Llegamos a un tramo de piedras sueltas y agua que bajaba, pero buscando la mejor forma de avanzar, no tenía más dificultad:
Desde ahí, de repente, empezamos a ver una columna de humo, el principio de un incendio por la parte que presumíamos que tendríamos que bajar. La verdad es que daba mucha pena e impotencia verlo:
Seguimos avanzando, de repente vimos cómo la niebla venía detrás de nosotros, quitándonos la vista. Al principio pensamos en el humo, pero no olía, no podía ser... Localizamos un buen punto para resguardarnos en caso de necesidad (nada, es broma, un par de losas que formaban un tejadillo para guarecerse una ardilla si acaso) :
Ya en lo alto, tuvimos que salvar alguna charca para poder seguir avanzando:
Pero ningún problema, saltamos de piedra en piedra:
Ya estábamos justo en la divisoria entre los municipios de Valdáliga y Rionansa, separados por una alambrada. Con poca visibilidad a nuestro alrededor, intuíamos que el pico Gándara estaba cerca, aunque no lo veíamos. Pero eso no nos quitaba el hambre, elegimos el comedor con mejores vistas y ... a comer nuestros ricos bocatas, nunca tan cómodos como ese día:
Mientras comíamos, la niebla nos pasaba rozando de un valle a otro. Cuando acabamos ya se empezaban a abrir claros. Seguimos por una pista buscando la subida al pico que teníamos al lado, a nuestra izquierda:
Como no encontrábamos camino claro de subida, decidimos subir campo a través, todavía sin ver el vértice, pero con la esperanza de que estuviera ya cerca y que cuando llegáramos a lo más alto, la niebla acabara de disiparse:
Cerca de la cumbre, no faltó la típica roca en punta donde poder subir a mirar a nuestro alrededor lo que ya se podía ir viendo:
Aunque no estaba del todo claro, mi impresión fue que estábamos rodeados de un paisaje montañoso de gran belleza:
Pudimos ver a los caballos pastando sin importarles nuestra presencia:
Y sí, ya vimos el vértice geodésico, justo en lo más alto, en la parte de Valdáliga:
Al fondo, veíamos las montañas cuando la niebla nos los permitía, bajo la más absoluta indiferencia de los caballos:
Digamos que el vértice no estaba en el sitio más bonito, las estacas y los alambres que lo rodean le restan mucho encanto. Lo único reseñable y no me atrevo a decir que eso le añada algún tipo de belleza, es la calavera de vaca que cuelga de una estaca justo al lado. No sé si en nuestra tierra tiene algún significado (como en EEUU o en Méjico), pero desde luego a mí no me gusta nada: 

La perspectiva siempre merece la pena, a poco que se vea:
Y para mí, la satisfacción siempre es enorme: 
Comenzamos el descenso hacia el otro lado. La explanada del aparcamiento de la Cueva del Soplao quedaba a 'tiro de piedra' (desde allí también se puede subir al Gándara)
Nuestro  siguiente objetivo era el collado del Taladro, la parte más baja que no alcanza a verse desde esta perspectiva, justo por debajo de las cabañas. aunque el sendero está bien marcado en zig-zag, nosotros bajamos todo lo derecho que pudimos, para no tener que cruzar la alambrada una y otra vez (había pasos para cruzarlas):
Al llegar al collado, justo cuando empieza una subida interesante, hay que dejar la pista e irnos hacia la derecha. No estaba muy claro el sendero pero se trata de ir hacia la derecha, por la falda de la montaña (la Sierra de Arnero) y aunque al principio nos costó coger el camino bueno, enseguida lo encontramos (después he visto rutas que van por más arriba, suben la cuesta pronunciada y ya se van hacia la derecha):
Nosotros pasamos a media altura  y fue un camino bien bonito:
Con zonas de bosque más cerrado, que nos ofreció momentos para hacer un poco el tonto:
Ya llegando a la pista principal, la hormigonada, la que veíamos en frente por la mañana, nos entretuvimos un ratito para ver por donde habíamos subido. Se veía perfectamente  la finca de mi miedo a los perros (marcado con rojo):
Cogimos la pista principal y enseguida llegamos a la zona que habíamos visto arder por la mañana. No entendimos muy bien qué había pasado, no sabemos cómo se había apagado, si es que no lo vimos por la niebla. El caso es que había una zona así y no nos pareció ni tanto para lo que había alrededor:
Y así, por esa pista, bajamos los casi 3 km que nos faltaban hasta el coche (a mí no me gusta nada caminar por hormigón, entiendo que es cómodo y claro, pero tan duro... de hecho cuando podíamos ir por la orilla, por prado o monte, lo hacíamos):
Como fuere, a un lado y otro, cosas así de bonitas:
Los últimos 300 m son los mismos de la subida, pero el mismo camino siempre me parece diferente según la dirección que lleves. En esta ocasión, al bajar vi esta pequeña cascada que no vi al subir. Está oscura porque era una zona muy sombría y para poner el agua con efecto seda me quedó un poco oscura, no porque fuera ya de noche:
Y así terminamos la ruta, donde empezamos, sentados junto a la fuente de Bustriguado, después de recorrer algo menos de 15 km, con un desnivel acumulado de 916 m, llegando a la cima del VG Gándara que está a 925,5 msnm. En su conjunto, considero que es una ruta difícil por lo que nos costó encontrar la senda buena a partir del Collado del Taladro. Pero es muy bonita.
Como siempre, dejo un mapa orientativo de  la ruta, pero si queréis  ver el track con más detalle, clic en este enlace:


25/05/2026

ROMÁNICO PALENTINO II- AL SUR DEL EMBALSE DE AGUILAR DE CAMPOO

Esta es nuestra segunda ruta en e-bike en un fin de semana en el que disfrutamos de esta nueva actividad para mí. Para mi marido lo de hacer rutas en bici de montaña no es nuevo, lleva muchos km hechos. Para él, lo nuevo es ir conmigo, con lo que eso supone, y hacerlo en bici eléctrica (ya contaré cómo surgió esta nueva locura...😳. Espero que lo haya disfrutado él también🙏.
Bueno, el caso es que el día anterior (os lo conté aquí) hicimos la ruta 'oficial' del románico en Palencia, la que llaman 'Pedaleando el románico palentino', famosa a partir de un programa de Calleja en tv. Transcurre alrededor del embalse de Aguilar de Campoo, más o menos. En esa localidad nos quedamos esa noche y por la mañana, después de desayunar en el mismo hotel, muy bien también, nos pusimos en marcha. Lo primero fuimos a comprar pan para los bocatas de la comida y ya buscamos el inicio de nuestra ruta. 
En esta ocasión nos fuimos hacia el sur del embalse, se suponía que por una carretera con poco tráfico (pero carretera al fin y al cabo), de las amarillas, de tercer nivel, durante los primeros 10 km, hasta Vallespinoso de Aguilar, peeero ...oooh, sorpresa, durante los primeros 4 km me encontré con un nuevo, amplio y maravilloso carril-bici que llegaba hasta el camping Monte Royal y después un sendero durante otro km (prefiero evitar las carreteras si es posible, aunque con mi espejo retrovisor he quitado mucho miedo). 
Un poco antes de llegar al camping cruzamos la carretera para acercarnos al embalse en el que había algún barquito navegando. La vista con la montaña y su manchita de nieve detrás y el bosque reflejado en las tranquilas aguas, transmitía serenidad:
Los siguientes 5 km sí que los hicimos por carretera por la que pasaron un par de coches. Mi marido subió a una iglesia y una necrópolis que vimos en ese tramo pero que no llevábamos en nuestros apuntes, la iglesia de San Martín.
Llegamos a Vallespinoso de Aguilar, donde el día anterior vimos la ermita de Sta. Cecilia, una de mis preferidas, y nos salimos. Nos acercamos a su iglesia parroquial de S. Julián y Sta. Basilisa, que no es románica:
           
Allí preguntamos a un matrimonio por la mejor forma de llegar a Perazancas sin ir por carretera, y nos indicaron por otra pista preciosa:
Yo seguía a mi ritmo, a tanta velocidad🚀 que no le daba tiempo a hacer la foto:
En esta me pilló porque había una curva muy cerrada y él estaba en un nivel más alto, que si no...:
Y cuando nos parecía que nos habíamos confundido porque deberíamos estar ya cerca de Perazancas de Ojeda y no veíamos el pueblo por ningún lado, de repente, bajamos 2 m más y... apareció, allí abajo estaba💃. Pasamos por la fuente y el lavadero (con detalles curiosos) y nos acercamos a la iglesia de la Asunción, declarada Bien de Interés Cultural en 1992 y que, probablemente, fue un monasterio:
Posteriores reconstrucciones han dejado en la iglesia parroquial pocos restos románicos, entre ellos su portada con esa corona de músicos que tocan distintos instrumentos medievales. Están ya bastante deteriorados, pero se aprecian detalles de gran calidad:
También es románico este ventanal, una preciosidad (lástima que no pude o no supe encontrar el ángulo bueno para poder verlo mejor en la foto):
En este pueblo había un bar, cosa extraordinaria. El día anterior no encontramos ninguno (aunque supongo que en Villanueva de Pisuerga sí que lo había, era un pueblo grande), así que este era el primero. Tomamos nuestro aperitivo, cogimos bebida fresca y seguimos la ruta.
Un km más adelante, nos encontramos la siguiente joyita, la ermita de San Pelayo, junto a la carretera:
Es pequeñita, pero muy bonita. Construida sobre los restos de una edificación anterior prerrománica, ha subsistido sin modificaciones, aunque sí ha pasado por obras de consolidación para evitar su derrumbe:
La parte semicircular, el ábside, por fuera, además de las sencillas columnas, presenta una original cornisa llena de arquillos ciegos, un friso de esquinillas y una banda taqueada, que hasta a mí, que entiendo poco de elementos arquitectónicos decorativos, me resultó muy fácil identificarlos:
En el interior, que no pudimos ver porque, como casi todas, estaba cerrada, se descubrieron los restos de unas pinturas medievales ocultas bajo varias capas de encalado, muy valiosas, y que motivaron el que 3 años después, en 1931, fuese declarada Monumento Nacional.
Comimos nuestros bocatas sentados en un tronco junto a la ermita y después de dar varias vueltas a su alrededor, intentando no perdernos nada (sin conseguirlo, porque me vine sin foto de la puerta, que miramos minuciosamente porque se veía que tenía elementos claramente reaprovechados...). En fin, estando sentados comiendo, viendo la carretera por la que seguía la ruta, decidimos continuar por una pista paralela hasta donde pudiéramos, siempre intentando evitar carreteras, y así lo hicimos, durante casi 3 km, y ya nos volvimos a incorporar a la carretera principal, que, en realidad, tenía muy poco tráfico.
Otros 3 km más adelante llegamos a la iglesia de Santa Eufemia, lo que queda del Monasterio de Cozuelos, en Olmos de Ojeda. Cercano a la carretera, se llega hasta ella por un bonito paseo arbolado:
En realidad, la iglesia forma parte de la llamada Finca Santa Eufemia. Al acercarnos a la entrada parecía que estaba cerrado, así que nos dimos una vuelta alrededor, por la parte de fuera del recinto amurallado que es por donde mejor se ve el triple ábside de la iglesia (a la derecha de la foto ¿veis como una hormiguita?, pues es mi marido, que sin darme cuenta salió en la foto, fijaos en el tamaño de la iglesia):
Al volver a la parte de delante, donde estaba la entrada, un señor desde una ventana nos dijo que si lo queríamos ver por dentro, dijimos que sí y al rato bajó a abrirnos. Metimos las bicis, pagamos y entramos:
El señor nos fue explicando y enseñando todo, incluso nos dijo desde donde se tenía el mejor ángulo para hacer la foto del edificio y que se vieran las tumbas antropomorfas de la esquina:
Actualmente es de propiedad particular, de una familia que lo conserva en perfecto estado, convirtiéndolo en un centro de turismo rural multifuncional, aprovechando al máximo su potencial.
El señor nos lo enseñó por dentro. En este altar se celebran bodas (tiene también salones para el convite, jardines, 2 casas rurales,...):
El señor nos indicaba hacia donde debíamos dirigir nuestra mirada y desde qué ángulo. Así vimos cosas como esta, que estaba en lo alto de una columna muy alta 😊 y no estaba fácil de apreciar, de hecho, es en la foto donde he podido ver al obispo que está en el centro, encima de las volutas o espirales, flanqueado por 2 cabezas humanas de barbas triangulares. ¿Lo veis? la foto no es muy buena, estaba muy alto y bastante oscuro:
Allí dentro hay tantas cosas que ver  y tan bonitas, tan finamente trabajadas, tan elegantes, y pensar que tienen tantos siglos... No sé si tendrá algo que ver el hecho de que, en sus inicios, perteneciera a la orden de las Comendadoras de Santiago, donde la mayoría de las religiosas eran de alto linaje, incluso de la familia real, por lo que recibían muchos donativos y recursos😏... Sea como fuere, si tenéis oportunidad no dejéis de verlo, estas rutas se pueden hacer también en coche, y, mientras, agrandar las fotos, que aunque no tengan demasiada nitidez, se aprecian cosas excepcionales:
También pudimos ver una especie de museo, un lapidario, donde guardan piezas del antiguo claustro, algunas estaban enterradas y otras en los muros, todo maravilla pura.
Fuera, a un costado, está la portada principal, el acceso de la iglesia al desaparecido claustro. Es pequeña, pero tiene taaanto arte (a la iglesia se entra por otra puerta):
                    
Detalle de esa puerta, motivos vegetales, zigzags, todo tan fino, tan bien conservado:
Al lado una ventana, que como siempre en el románico, no estaba hecha para dejar entrar luz al interior, pero primorosamente  adornada:
Y así dimos por finalizada la visita a esta iglesia, una de mis 2 preferidas de ese día, dejando al señor casi con la palabra en la boca, se veía que le encantaba enseñarlo y hablar. 
Seguimos con nuestra ruta, dirigiéndonos al pueblo, a Olmos de Ojeda, a apenas 600 m de distancia. Vimos la iglesia de San Miguel, en la parte alta, sobre las casas, en la que queda poco de su origen románico por sus múltiples reformas y reconstrucciones:
Bajamos, fuimos a una fuente cercana a coger agua fresca (en todas las fuentes que encontramos el agua estaba fresquísima y riquísima), volvimos a la carretera general y en la rotonda cercana nos confundimos. Seguimos de frente en vez de ir a la derecha🙅. Íbamos ya con alguna duda y al llegar a un cruce paramos y, en efecto, habíamos hecho 3 km en la dirección equivocada y teníamos 2 opciones, volver para atrás o meternos por un atajo atravesando una pista. Esto hicimos. Total, 1 km de subida y otro de bajada muuuy pronunciada. Pero mereció la pena. Creo que era a esta iglesia a la que más ganas tenía de llegar por las fotos que había visto. Y no me decepcionó. Es la iglesia de San Juan Bautista en Moarves de Ojeda:
No por ser muy parecido al de la iglesia de Carrión de los Condes tiene menos mérito el magnífico apostolado sobre la portada principal, un friso escultórico en el que aparece el pantocrátor bendiciendo con una mano y sosteniendo el libro de la vida en la otra, con 6 apóstoles a cada lado, identificables porque pone su nombre en los objetos que portan. A mí me encantó, el detalle de las esculturas, los arquillos y columnillas alrededor de cada apóstol, un espectáculo, la verdad, es mi otra preferida del día:
Debajo, la portada, con arcos (arquivoltas😉) adornados con motivos ajedrezados, baquetones (lo redondeado) y hojas de acanto (en el arco inferior adornado). Es una pena que esta iglesia está pegada a la carretera y encajonada entre las escasas viviendas, por lo que la vista está un poco limitada:
Por no subir por la pista tan 'pindia' por la que bajamos, la del atajo post-confusión, decidimos volver por la carretera hasta la rotonda, repetir un tramo y dirigirnos al monasterio de San Andrés de Arroyo, habitado por monjas cistercienses. El conjunto está rodeado por un muro que atravesamos por una puerta; dejamos las bicis a la entrada, junto a un rollo de Justicia (una columna que en este caso indicaba que la abadesa tenía el 'privilegio de horca y cuchillo'😲, y que primero estuvo en el cerro donde se ahorcaba), al lado de una puerta que pone 'Capilla de Forasteros' (originalmente era donde pasaban sus últimas horas los que iban a ser ahorcados).
La iglesia es enorme y ha sufrido o más bien gozado de 2 importantes restauraciones que lo han dejado con este aspecto:
El presbiterio, donde está el altar mayor, está cubierto con una bonita cúpula y aquí las 5 ventanas son un poco más grandes que las que habíamos visto hasta ahora (supongo que influido ya por el estilo cisterciense, de transición entre el románico y el gótico):
Dentro de la iglesia había una parte separada del resto por cristales para proteger la zona utilizada como coro por las monjas (no pude hacer foto, me dio sentimiento de algo íntimo y me pareció que no debía...).
No es el caso de esta foto en una cristalera en el patio ajardinado, donde se refleja la espadaña de la capilla de la entrada:
En este monasterio me quedó una sensación extraña. Éramos conscientes de que íbamos a hacer estas rutas sin poder estarnos a ver las iglesias por dentro. Como la mayoría estaban cerradas pues nada, pero este se puede visitar y por lo que he leído tiene un claustro y una sala capitular espectaculares, así que tendremos que volver a verlo, pero ya en coche, esto y el monasterio de Santa María la Real en Aguilar de Campoo, que tampoco vimos por dentro.
Pero la ruta debe continuar y nuestro siguiente objetivo era la iglesia de San Cristóbal, en Prádanos de Ojeda, en la parte alta del pueblo:
Ya bajando, nos acercamos hasta lo que pensábamos que era la ermita de San Pedro, pero en el Google Maps viene como de San Cristóbal, junto al ayuntamiento. Allí nos encontramos con una señora que nos dijo que sus hijos venían con frecuencia a Liébana, que les encantaba, la creímos 😄:
Yo tenía mucho interés por ir hasta Alar del Rey, no por el románico, sino porque ahí empezó una ruta mi marido hace años, el Canal de Castilla, y sabía que le haría ilusión acercarse, quedaba cerca.
Fuimos al punto donde comienza el canal:
Y así recorre sus primeros metros por el canal las aguas del Pisuerga, junto a las Dársenas de Alar. No descarto repetir la ruta con mi marido:
Volvimos un par de km y entramos en Nogales de Pisuerga, en busca de la iglesia de San Juan Bautista. No sé por qué, pero no tengo la foto de esa iglesia. Desde allí, en vez de volver a la carretera queríamos seguir por una pista paralela que nos llevó hasta la Harinera del Pisuerga pero el piso estaba tan deteriorado que nos volvimos para dar un rodeo. Nuestro objetivo siguiente era Rebolledo de la Torre, donde está la iglesia de San Julián y Santa Basilisa, pasando a la provincia de Burgos. Nos teníamos que desviar 6 km y tuvimos dudas por la hora y por los km ya recorridos, pero al final fuimos, buena decisión. Fueron 6 km de subida, suave al principio y durilla al final, pero muy bonitos. Y nos encontramos con esto, una iglesia con varios estilos por sucesivas reconstrucciones pero que la parte románica que conserva (portada y pórtico), hacen de ella una de las más bellas e importantes del románico español (y nos lo queríamos perder😂). Destacan los 10 arcos del pórtico (cada uno contando su propia historia), la portada, los canecillos del alero, ,...:
La portada del pórtico es sencilla:
En el muro de la izquierda del pórtico hay una ventana que desde la parte de dentro del pórtico ya nos llamó la atención, por las figuras esculpidas y por la división de la abertura central en dos partes iguales:
      
Salimos a verlo por la parte de fuera y nos sorprendió aún más. La división de la abertura vertical se veía muy diferente desde esta parte y la parte superior tenía figuras esculpidas muy finamente, parecía hecho por diferentes artistas:
                 
Volvimos sobre nuestras pedaladas, ahora bajando lo que primero subimos, con una luz de la tarde que daba al paisaje un aspecto aun más bonito. Paramos a hacer algunas fotos, en esta creo que se ve algo de la zona de las Tuerces:
Llegamos de nuevo a la carretera N611 que no abandonamos en los siguientes 5 km. Nos llamó la atención esa carretera porque casi no  tenía tráfico (la autovía pasa al lado) y está perfecta, nueva.
Nos salimos para ver el monasterio de Santa María de Mave, pero solo vimos esta parte. El monasterio hoy es una hospedería rural y, aunque creo que la iglesia se puede visitar tiene horarios y hay que reservar. Lo que vimos por fuera llama la atención por su robustez y por el color rojizo de la piedra empleada en la parte de la iglesia:
A partir de ahí, fuimos entrando y saliendo a la nacional pasando por debajo de la autovía varias veces hasta los últimos 7 km que ya los hicimos por pista. Al final, ya en Aguilar de Campoo nos perdimos un poco. Vimos un monasterio que confundimos con el de Santa María la Real y lo bordeamos como si de él se tratara, hasta que nos encontramos en un sitio que no nos cuadraba y tuvimos que volver. Era el convento de Santa Clara y la confusión nos permitió conocer el paseo del Loco o de las Pelambres viendo otra perspectiva del Pisuerga con la Colegiata de San Miguel detrás:
Retrocedimos, solo nos faltaba cruzar el Puente Mayor y estábamos junto al hotel donde nos habíamos quedado y donde estaba el coche. Montamos el dispositivo de 'vuelta a casa' y... se acabó, un finde muy bien aprovechado. Como siempre, gracias a quien lo hizo posible 💗:
Fueron 85 km y algo más de 10 horas. Cuando andamos, mi marido siempre dice que nuestras medias son😱 y ahora que vamos en bici también son😬, a mí me parece que no nos estamos tanto pero... es verdad que yo hago bastantes fotos y eso lleva su tiempo, pero después me doy mucha prisa🚵😊. 
En resumen, aunque la ruta fue más fácil que la del día anterior, hicimos más carretera, pero fueron muuuchos km, así que acabé cansadita, la verdad, pero muy contenta, fui capaz💪.
Como otras veces, pongo  el enlace al track de wikiloc con la ruta exacta que hicimos, un mapa orientativo y el enlace a la 1ª ruta del románico que hicimos el día anterior: