Comenzamos según lo planeado: el lunes de buena mañana nos fuimos en el coche hasta Alar del Rey (Palencia). Lo dejamos junto a la estación y empezamos la ruta. Nos acercamos hasta el inicio oficial del Canal:
Un monolito lo señala. Allí, el río Pisuerga cede parte de sus aguas al Canal de Castilla, una de las obras de ingeniería hidráulica más importantes de España, construida entre los siglos XVIII y XIX :
Bajamos hasta el puente cercano a la dársena con los almacenes donde se desembarcaban y guardaban los cereales procedentes de Castilla para su reparto por el norte de España y otros mercados internacionales:
Mirando hacia arriba, la primera retención del Canal:
Y comenzamos a pedalear por el Ramal Norte, que comienza en Alar del Rey y llega hasta Calahorra de Ribas, 75 km, donde toma aguas del río Carrión.
Al principio fuimos por el margen izquierdo del Canal, hay tramos que se puede circular por ambos, otros que tiene mejor piso uno que otro y otros en los que solo se puede circular por uno de los márgenes, se va viendo.
La primera esclusa está a unos 3 km, en el barrio de San Vicente:
A menos de 2 km está la 2ª esclusa, también ovalada, como todas las de este Ramal:Así continuamos, unas veces por un lado del canal y otras veces por el otro, según la parte que nos pareciera más transitada. En general tiene poco desnivel (aunque este Ramal Norte es el que más salva, unos 85 m), así que me gustó esta bajadita junto a la esclusa 4:
Íbamos parando en todas las esclusas y aunque todas se parecen, cada una tiene su encanto y... muuuchas fotos! Pero no las voy a poner aquí todas, tranquilos 😉.
Llegamos a la esclusa 6 y ya por las plataformas de madera que hay junto a ella, intuímos que hasta aquí podía subir alguna de las barcazas turísticas que funcionan actualmente:
En efecto, esta esclusa, la 6ª, es la única que funciona, es la única cuyas compuertas y mecanismos están operativos en este Ramal Norte:
El barco Marqués de la Ensenada (que viene desde el puente colgante de más abajo) entra en la esclusa, se cierran las compuertas por detrás, el agua cae por arriba y llena el espacio, el barco sube de nivel, la compuerta delantera se abre, el barco pasa un poco en dirección a la esclusa 5, gira y vuelve a entrar en la esclusa 6, se abre la compuerta, el nivel del agua y el barco bajan y sigue navegando hasta el puente colgante peatonal que está 1 km y pico más abajo (en la foto el amigo midiendo altura...😄):
La verdad es que me parece una experiencia didactica estupenda para entender cómo viajaban las barcazas con el grano en el siglo XVIII...
Y, como decía, a poco más de 1 km llegamos al Puente Colgante de San Andrés que nos permitió cruzar el río Pisuerga y poder continuar nuestra ruta junto al Canal.
El de la foto es el barco Marqués de la Ensenada, que aquí comienza la excursión hasta la esclusa 6 como os contaba antes:
Junto a este puente está el Centro de Interpretación del Canal de Castilla y la Presa de San Andrés, junto a un bonito parque con zona de picnic y aparcamiento.
Enseguida nos encontramos con la 2 ª esclusa de Retención, por donde se entra hasta el Centro de Interpretación del Canal, donde se coge el barco:
Llegamos a la esclusa 7:
A partir del puente colgante y, al principio, en paralelo al Canal de Castilla, discurre el Canal del Pisuerga, construido para regadío, no para navegación, así que no necesita dársenas ni esclusas, si acaso alguna pequeña presa como la de la foto. De la esclusa 7 mi marido salió escopetado y yo iba detrás a todo lo que daba y no sé ni cómo lo vi al pasar, casi me pierdo 😅:
En el Canal de Castilla otra vez, apreciando la diferencia con el otro, va cambiando constantemente de color, de tipo de vegetación ribereña, siempre es un espectáculo. Aquí, viendo el recorrido a partir de la esclusa 9:
Seguimos avanzando y llegamos a la primera esclusa doble, la 11 y la 12:
A poco más de 1 km está la esclusa 13. Ahí hay un puente por el que se entra para llegar a San Llorente de la Vega, por una carretera paralela al canal y que debe ser muy peligrosa porque había pintadas, peluches, flores negras,..., que hablaban de los que habían muerto allí. Daba un poco de cosita la verdad...
Saliendo del Canal por la otra parte, vimos una iglesia muy grande en un alto, estaba muy cerca y nos acercamos a ver si había un bar para tomar algo fresco. Era Naveros de Pisuerga y no encontramos nada, cogimos agua en una fuente y volvimos al canal:
Junto a la fuente, por detrás de la iglesia, un mural bien chulo que se vino a mi colección de murales 😊:Avanzamos hasta la esclusa 14, una de las mejor conservadas, perteneciente al municipio de Melgar de Fernamental (solo esta y la 10 están en territorio burgalés), donde había varios edificios: molino maquilero (el pago se hacía en el propio producto molido, la maquila), casa del esclusero, un embarcadero al sur de la esclusa (que por cierto no se usa para los barcos turísticos como creí al principio, sino para los piragüistas, los que usan kayaks u otras pequeñas barcas de recreo privadas, porque por aquí no pasa ningún barco), y este aliviadero de demasías que estaba precioso:
Cerca del pueblo en el que estuvimos, preguntamos a un chaval por un bar cercano y nos indicó este, a unos 4 km, el hotel- restaurante Carrecalzada, un antiguo almacén de cereal y allí llegamos para tomarnos un refrigerio. No pudimos comer porque había que reservar y estaba completo. Aquí estaba atracado otro de los 4 barcos turísticos que circulaban por aguas del Canal aunque he leído que se ha acabado su tiempo de concesión y, de momento, no navega:
Ese barco, el San Carlos de Abánades atravesaba el acueducto de Abánades o del Rey:
Este acueducto es considerado el más espectacular del Canal. Se construyó para resolver el cruce entre el Canal de Castilla y el río Abánedes sin que el Canal perdiera el nivel del agua. Tiene5 arcos, unos 250 m de largo y 14 de alto (pasar en el barco por encima, casi al ras tiene que estar bien...):
Más o menos por esta zona del acueducto, se separan los Canales de Castilla y del Pisuerga.
5 km después, bajo un sol de justicia, encontramos el lugar ideal para comer nuestros bocadillos. Como no sabíamos qué nos íbamos a encontrar en los pueblos que fueramos pasando, decidimos llevar embutido, pan y fruta. Un acierto. Al pasar por el puente de Carrequemada vimos una bajada hasta la orilla del canal (por aquí el sendero está bastante más alto que el Canal) con buena sombra y buena pared donde sentarnos junto a un edificio que parecía un depósito de agua. Comimos y descansamos un rato muy a gusto. Por esta parte era donde el camino quedaba más alto respecto al canal.
Continuamos la ruta bordeando un ancho Canal, bajo la agradable sombra de árboles ribereños con bonitas y floridas plantas:
De vez en cuando nos encontramos con estas casetas de riego que protegen los mecanismos que controlan la toma y desvío del agua desde el Canal hasta las acequias cercanas (en el Ramal Norte hay 10, vimos varias pero creo que no todas):
Y así, pedaleando, pasamos por las esclusas 15 y 16, y llegamos a Frómista. Lo primero fuimos al pueblo a comprar agua fresca que hacía calor (nos sorprendió que a lo largo de los más de 100 km que recorrimos junto al Canal, no encontamos ni una fuente donde coger agua😳). Después ya nos acercamos a la cuádruple esclusa (17,18,19 y 20) de Frómista, seguramente la más conocida, de hecho yo ya había estado varias veces, siempre que pasamos por la zona nos hemos acercado a verlo:
Ahí se coge otro barco, el Juan de Homar, que sube unos 4 km para arriba:
Pasamos la esclusa 21 con su aliviadero (el canal siempre tiene más o menos la misma altura de agua, así que si llueve mucho, por ejemplo, y para evitar que se desborde están los aliviaderos, como unas presas laterales, que permiten que el agua sobrante se vaya por otro circuito).
Seguir el curso del Canal siempre ofrece bonitos paisajes. Aquí nos acercábamos al Puente de Amusco:
Tener la oportunidad de hacer fotos a mi ciclista preferido, una suerte:
También pude contemplar los reflejos en unas aguas en calma total (no podía parar en todos 😪, pero vi algunos espectaculares, mucho más bonitos que los de la foto, la verdad):
Y llegamos a Calahorra de Ribas, con triple esclusa (22,23 y 24).
Aquí se comenzó la obra y también está el Monumento Conmemorativo del Canal de Castilla:
En este pueblo el Canal deposita sus aguas en el río Carrión para acto seguido tomar aguas del mismo río, terminar el Ramal Norte y continuar por el Ramal de Campos que unos km más abajo, en el Serrón (Grijota) se abre en 2 direcciones formando una Y invertida: el Ramal Sur, por el que continuamos nosotros hasta Palencia y que llega hasta Valladolid y el Ramal de Campos que llega hasta Medina de Rioseco. Así que pasamos por encima del Carrión siguiendo nuestra ruta:
Llegamos a la tercera presa de retención, con sus 2 casetas de regulación a una hora de luz perfecta:
Poco después llegamos a una pasarela por debajo de la carretera, seguido del puente de Valdemudo (en la foto, se ve al fondo, por debajo):
Y por fin llegamos a el Serrón, donde el canal se divide en las 2 patas de la Y. Hacia el Ramal Sur, nuestra ruta, triple esclusa, 25, 26 y 27. Creo que es donde más fuerte caía el agua. En lo alto, las ruinas de una fábrica de harina, de donde salían pájaros:
Y por fin llegamos a el Serrón, donde el canal se divide en las 2 patas de la Y. Hacia el Ramal Sur, nuestra ruta, triple esclusa, 25, 26 y 27. Creo que es donde más fuerte caía el agua. En lo alto, las ruinas de una fábrica de harina, de donde salían pájaros:
A partir de ahí, ya con prisa por la hora, fuimos atajando para llegar a Palencia, al hotel que teníamos reservado (al día siguiente pasaríamos por la parte del Canal que nos faltaba, los últimos km). Nos encontramos con sorpresa, no esperábmos que fuera así, pero al final nos salió todo bien, bueno, esa noche, que al día siguiente se nos complicaron las cosas muuucho. Pero eso es otra historia...
Al final, ese día hicimos 107 km, recorrimos los 75 km del Ramal Norte del Canal con sus 24 esclusas, una parte de aquel proyecto que se comenzó hace casi 3 siglos (en 1753), cuya construcción duró casi 1 siglo (se acabó en 1849), que tuvo que salvar grandes dificultades (guerras, crisis políticas y económicas), que no se pudo completar según lo planeado originalmente debido, además, a las dificultades técnicas y que se vio gravemente perjudicado por la inauguración del ferrocarril entre Venta de Baños y Alar del Rey en 1860, pero que, por lo menos, es aprovechado actualmente para regadío y como reclamo turístico y de ocio, convirtiéndose en una zona de alto valor ecológico, con una gran variedad de vegetación acuática y de especies vertebradas (debe de haber muchos cangrejos porque vimos a mucha gente pescándolos, eso sí, nos explicaron que solo pescaban la especie invasora, los autóctonos está prohibido) y para mí, particularmente, supuso un triunfo, fui capaz de hacerlo creo que sin ser una gran carga para mi marido y eso me hace sentir muy bien, cansada, pero feliz.
Si quieres ver la ruta que hicimos, tengo el track con más fotos aquí, en mi perfil de Wikiloc.








