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25/04/2026

PUERTOCHICO- MAGDALENA, SANTANDER

En este post anterior, Barrio Pesquero - Puertochico, os enseñé una zona de Santander, la capital de mi CC.AA, que en mi opinión tiene mucho encanto, comprendida entre dos barrios con identidad propia. Pues bien, hoy quiero continuar por el borde del mar hasta la Península de la Magdalena.
Comenzamos con una mirada hacia atrás, hacia donde lo dejamos, el Puertochico que da nombre al barrio:
Seguido, el Centro Especializado de Alto Rendimiento de Vela Príncipe Felipe, donde el sol se retira con los honores de los mástiles en formación:
Continuamos por el dique de Gamazo con la caseta de bombas al fondo, hoy convertido en restaurante:
Y la Duna de Gamazo o de Zahera, perfecto para sentir la suave caricia de un mar en calma:
En frente, la Escuela Superior de Náutica y el Palacio de Festivales de Santander, por su parte de atrás:
Pasando el parking del Palacio están las Naves de Gamazo, donde suele haber exposiciones interesantes. Un poco más adelante está la playa de la Fenómeno: junto a la explanada de Gamazo se forma un pequeño arenal, que últimamente, con un poco de ayuda, es más extenso. Su nombre está relacionado con varias leyendas urbanas, pero seguramente se refiere a una señora coja o con seis dedos que vivía por allí en una casuca, y los chavales, al pasar, se burlaban de ella y la llamaban 'la fenómeno'.                      
Siguiendo por ese paseo a la orilla del mar, por detrás del Museo Marítimo, nos encontramos con una zona recientemente arreglada, convirtiéndola en completamente peatonal. Está muy chulo. Y así llegamos a la primera playa importante de la ciudad, la playa de Los Peligros.
Atravesando la playa llegamos al espigón de los Peligros, que marca el comienzo de la playa de la Magdalena. A esa altura, más o menos, hay unas escaleras que suben a la Avenida de la Reina Victoria, por encima de la que se pueden ver muy bien el hotel Real y la Casa-Palacio el Promontorio:
Como os habréis dado cuenta, he puesto alguna foto con luces diferentes, están hechas en distintos días, siempre con la intención de mostrar los momentos más bonitos. La siguiente foto, además, está hecha desde otro punto, desde la playa del Puntal, al otro lado de la bahía y con teleobjetivo, pero en ella se ven con detalle los dos edificios. En la Casa-Palacio el Promontorio residió la familia Botín hasta que, en el 2006, fue donada a la Fundación Marcelino Botín con fines culturales y sociales:
Continuamos el paseo por la playa de la Magdalena en dirección a la playa de los Bikinis, a veces con muchas rocas a la vista:
Con marea baja, la isla de la Torre se ve muy cerca. Actualmente está ocupada por la Escuela de Vela: 
Junto a ella está la isla de la Horadada, con su pequeño faro. Originalmente esta peña tenía un arco de piedra, muy característico de Santander, que un temporal rompió. También tiene su propia leyenda urbana relacionada con los Santos Mártires, patronos de Santander:
Pasamos otro espigón más grande y llegamos a la playa de los Bikinis, cruzando por el arenal o por la Campa de la Magdalena, donde se celebran buenos conciertos en verano. 
Y llegamos al Espigón de los Bikinis, al que nunca había subido pero que ese día atravesé:
Para ver así las playas, con el edificio de las Caballerizas Reales al fondo:
Como la marea estaba baja, pude pasear entre los arcos del muro y hacer fotos de sus diferentes formas. Desde el otro lado del espigón, la isla de la Torre al final del muro y el Hotel Real al fondo, en lo más alto:
Continué hasta el fondo del arenal, a lo que en el Google Maps llaman la Cala, Magdalena 😲, debajo del embarcadero de la Cerda:
Entre las rocas que cierran esa playuca coincidí con este velero, con el Puntal al fondo:
Volví un poco para atrás y me subí a la Península de la Magdalena, por la zona del merendero. Entré hasta el Embarcadero de la Cerda, y me asomé para ver la Punta del Puntal😅 y la Peña Horadada:
Y preciosas flores en grupos de 3:
Vuelvo al sendero principal y enseguida el Faro de la Cerda, situado en la punta más saliente de la península de la Magdalena, marcando la entrada a la bahía:
Paseando por el recinto de la Magdalena nos encontraremos con algunas figuras como las de la foto, talladas aprovechando los troncos de algunos árboles. Si vamos con niños, pasaremos un rato entretenido intentando encontrarlos todos:
Muy cerca vemos el faro de Mouro, el más inaccesible de Cantabria, con una larga historia de accidentes a su alrededor debido a que en días de fuertes temporales las olas llegan a superar la altura del faro, con la falta de visibilidad que eso conlleva, estando precisamente en la entrada de la bahía:
Y así llegué al Palacio de la Magdalena, una maravilla!! y en semejante entorno... todavía más espectacular. Tengo que decir que en uno de esos bancos que lo rodean estaba yo sentada, descansando, el día del famoso apagón en España, ahí me enteré, pero estaba en tal estado de relajación, de felicidad y de bienestar, que ni me preocupé. Cuando llegué al coche, horas después, ya teníamos luz otra vez:
De la península de la Magdalena tengo muchas fotos de diferentes días. Esta es una especial para mí porque estaba en muy grata compañía. Os la enseño para ver si notáis una diferencia con la siguiente (aparte del color del cielo, nublado, del color del edificio por la diferente luz natural que había, distinta época y diferente hora y distinto ángulo, claro, pero la misma fachada principal): 
Con esta vista y esta tranquilidad comí mi bocadillo:
Otra de las fachadas:
Además de las esculturas de madera sencillas que nos vamos encontrando por la zona más arbolada, alrededor del palacio hay otras figuras, monumentos y esculturas, algunas de ellas temporales, que merece la pena buscar (en Google Maps te dan pistas).
Siguiendo el paseo principal que rodea la península llegamos al Museo El Hombre y La Mar, una exposición al aire libre de diferentes elementos que recuerdan las expediciones realizadas por el navegante santanderino Vital Alsar, como esta réplica de la balsa de madera con la que cruzó el Pacífico en 1970:
O estos tres galeones que utilizó en sus aventuras:
A continuación, está el Parque Marino, un mini-zoo construido al borde del acantilado, aprovechando las rocas y el agua de mar, donde podemos ver pingüinos y leones de mar: 
Después de pasar un buen rato observando cómo se movían y se relacionaban, continué hacia abajo, donde está la parada de lo que llamamos 'el Madaleno', un trenecito turístico que da la vuelta por el recinto de la Magdalena contando su historia: 
Seguido, casi en la entrada, está este curioso Monumento en Recuerdo de las Víctimas del Terrorismo

Entre las esquinas de las figuras y las puertas había un par de telas de araña en las que vi clara la simbología que representan: Son la conexión con la naturaleza y representan el laberinto de la vida que debemos ir superando:
Como no tenía prisa (total, estábamos sin luz y seguramente las calles y sus semáforos estarían un poco liados), volví a la parte de la Campa, por la mañana había pasado por la arena de las playas y ahora estaba por la parte de arriba, viendo el parque infantil:
Me acerqué a la parte de arriba de la playa de Bikinis ahora con los arcos ya medio tapados por el agua:
Y me acerqué al edificio de las Caballerizas Reales donde se guardaban caballos y vehículos cuando la familia real pasaba aquí los veranos. Actualmente es el Paraninfo y se dan cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y otras muchas actividades:
Ya decidí salir del recinto por la parte que da a la playa del Camello, otra maravilla donde pasar un buen rato viendo (o buscando) la roca del camello (o dromedario), cuando la marea esté baja, o al Neptuno Niño con su tridente encaramado en otra roca o, quizás, viendo cómo juegan a las palas:
Desde ahí ya me volví hacia el coche por la avenida Reina Victoria, un espectacular nexo de unión entre la ciudad de Santander y las playas del Sardinero, pudiendo disfrutar de otra perspectiva de las mismas. A lo largo de la avda. muchas zonas con bancos, monumentos en honor a personajes importantes en la ciudad, como el Monumento a Jorge Sepúlveda, cantante, o este a José Estrañi y Grau, escritor y periodista satírico: 
O este recordando a Gerardo Diego, poeta santanderino del 27, con una estatua de cuerpo entero sentado en uno de esos bancos con vistas que hay en Cantabria:
Ahí estamos por encima del Museo Marítimo del Cantábrico, del Centro Oceanográfico de Santander,...:
Continué el paseo, viendo cómo marchaba el Ferry. Volvíamos a la normalidad:
Un último vistazo a la zona de Gamazo y a su Paloma de la Paz, 500 kg de bronce y 2 m de alto en recuerdo a Vital Alsar:
Y así finalizó la excursión de uno de esos dias que quedarán señalados en la historia de España, el día del apagón, y que yo tanto disfruté en mi casi total ignorancia.
Por último, y como siempre, dejo un mapa orientativo de este maravilloso paseo de unos 10 km, que, si tenéis ocasión, recomiendo encarecidamente:

06/02/2026

LAREDO- RÍA DE TRETO (CANTABRIA)

Quienes me siguen, conocen mi interés por recorrer la costa de Cantabria, que ya casi he completado, y aunque esta ruta no es estrictamente 'de costa', es tan bonita y fácil de hacer, apenas un paseo, que me parece oportuno añadirlo a las de ese grupo.
En efecto, hoy os cuento un paseo por la ría de Treto, desde la playa de Laredo, en la costa oriental de Cantabria, hasta el puente de Treto.
Dejamos el coche en el parking del Puntal de Laredo y comenzamos la ruta contemplando la obra de ingeniería del puente que une la antigua y emblemática Escuela de Vela con el mar:                         Tras muchos años de proceso judicial, está aprobada su demolición que no acaba de llevarse a cabo por las alegaciones del ayuntamiento: 
La ría por cuya orilla paseamos, está integrada en el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, con un gran valor ecológico y de Biodiversidad. Es un estuario donde desemboca el río Asón. 
Nuestra ruta va por la parte de Laredo, por la llamada Playa del Regatón, sin ningún tipo de servicio, pero muy tranquila, donde los paseos a caballo o en barco son habituales:
En frente, la isla de Montehano:

Ver a gente paseando a caballo es muy normal y frecuente (hay varios  centros de equitación en los alrededores). A esa hora la marea estaba baja, perfecta para pasear por la playa, andando o a caballo. A la otra parte de la ría los pueblos de Adal, Treto, Cicero:
Caminando, llegamos a un pequeño bosque de eucaliptos, donde parece que el agua le haya ganado la partida a los árboles a juzgar por lo descarnadas que están las raíces:                                                Y así llegamos al final de la playa, donde desemboca el arroyo Regatón que pasamos por un pequeño puente:

Vista del puente desde el otro lado:

Aunque se dice que la playa del Regatón, con sus 2900 m de largo empieza en el Puntal de la Salvé y termina en el arroyo Regatón, pasado ese riachuelo continúa un trozo de playa:

En ese entorno, hasta los caracoles buscan altura para no perderse nada:

Porque sería una pena perderse este paisaje...:

O este otro, en la zona húmeda, de marisma, pero que no siempre se inunda:

¿Y esta? inundada y tapizada de una vegetación acostumbrada a la salinidad y a las diferentes mareas:
Llegamos al puerto de Colindres y bajo unos árboles vimos una familia de cisnes pudiendo comprobar que no siempre son tan hermosos y elegantes, los jóvenes estaban un poco 'despeluchados':
Lo amarres a veces se improvisan:
Cruzamos el puente de la carretera nacional, el Puente de Treto, sobre el río Asón, por un paso habilitado para ir andando, y pudimos apreciar su doble arco parabólico desde la otra orilla:
Detalle del puente de hierro, de gran belleza, que vino a sustituir a la famosa barca de Treto y permitió una mejor comunicación entre Santander y Bilbao. Lo construyeron con un extremo móvil, giratorio, aunque actualmente está fijo:
Cruzando por el puente amarillo, a poca distancia se ve el puente rojo, el de la autovía, el Viaducto de Colindres, atirantado, con 3 pilotes de hormigón y 420 m de longitud:
Detalle de uno de los pilotes con sus tirantes rojos, color que, debido a su ligereza y poca presencia física, fue elegido para que contrastara con el azul del cielo y de las aguas de la ría de Treto/ Limpias y con el verde de los montes próximos: 
De regreso, íbamos viendo otros  detalles del paisaje, con otra luz, con diferente altura de marea:
Las raíces aéreas por la erosión del terreno ahora se nos antojaban monstruos al acecho:
Como la marea iba subiendo tuvimos que meternos por el monte de eucaliptos:
El color de las nubes pintaron de otro color el agua del Asón:
El reflejo del sol sobre las aguas, en cambio, daban sensación de calma:
Las nubes, con sus juguetonas formas y colores, no parecían amedrentar a los regatistas:
Y llegamos de nuevo al Puntal de la playa Salvé de Laredo, con vistas al edificio Vistamar, al final del paseo marítimo de Santoña, con el monumento a la Virgen del Puerto (a la derecha y por encima de los apartamentos) y el fuerte de San Carlos más a la derecha:
Mientras, la marea seguía subiendo y ya refrescaba los cimientos del polémico edificio de la antigua Escuela de Vela de Laredo:
Y este fue el agradable paseo que dimos esa tarde, con cielo cambiante, unos 12 km muy fáciles y entretenidos, que os animo a hacer si se os presenta la ocasión. 
Acompaño, como siempre, con un mapa orientativo, completamente innecesario, pero por no perder la costumbre😉: