06/02/2026

LAREDO- RÍA DE TRETO (CANTABRIA)

Quienes me siguen, conocen mi interés por recorrer la costa de Cantabria, que ya casi he completado, y aunque esta ruta no es estrictamente 'de costa', es tan bonita y fácil de hacer, apenas un paseo, que me parece oportuno añadirlo a las de ese grupo.
En efecto, hoy os cuento un paseo por la ría de Treto, desde la playa de Laredo, en la costa oriental de Cantabria, hasta el puente de Treto.
Dejamos el coche en el parking del Puntal de Laredo y comenzamos la ruta contemplando la obra de ingeniería del puente que une la antigua y emblemática Escuela de Vela con el mar:                         Tras muchos años de proceso judicial, está aprobada su demolición que no acaba de llevarse a cabo por las alegaciones del ayuntamiento: 
La ría por cuya orilla paseamos, está integrada en el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, con un gran valor ecológico y de Biodiversidad. Es un estuario donde desemboca el río Asón. 
Nuestra ruta va por la parte de Laredo, por la llamada Playa del Regatón, sin ningún tipo de servicio, pero muy tranquila, donde los paseos a caballo o en barco son habituales:
En frente, la isla de Montehano:

Ver a gente paseando a caballo es muy normal y frecuente (hay varios  centros de equitación en los alrededores). A esa hora la marea estaba baja, perfecta para pasear por la playa, andando o a caballo. A la otra parte de la ría los pueblos de Adal, Treto, Cicero:
Caminando, llegamos a un pequeño bosque de eucaliptos, donde parece que el agua le haya ganado la partida a los árboles a juzgar por lo descarnadas que están las raíces:                                                Y así llegamos al final de la playa, donde desemboca el arroyo Regatón que pasamos por un pequeño puente:

Vista del puente desde el otro lado:

Aunque se dice que la playa del Regatón, con sus 2900 m de largo empieza en el Puntal de la Salvé y termina en el arroyo Regatón, pasado ese riachuelo continúa un trozo de playa:

En ese entorno, hasta los caracoles buscan altura para no perderse nada:

Porque sería una pena perderse este paisaje...:

O este otro, en la zona húmeda, de marisma, pero que no siempre se inunda:

¿Y esta? inundada y tapizada de una vegetación acostumbrada a la salinidad y a las diferentes mareas:
Llegamos al puerto de Colindres y bajo unos árboles vimos una familia de cisnes pudiendo comprobar que no siempre son tan hermosos y elegantes, los jóvenes estaban un poco 'despeluchados':
Lo amarres a veces se improvisan:
Cruzamos el puente de la carretera nacional, el Puente de Treto, sobre el río Asón, por un paso habilitado para ir andando, y pudimos apreciar su doble arco parabólico desde la otra orilla:
Detalle del puente de hierro, de gran belleza, que vino a sustituir a la famosa barca de Treto y permitió una mejor comunicación entre Santander y Bilbao. Lo construyeron con un extremo móvil, giratorio, aunque actualmente está fijo:
Cruzando por el puente amarillo, a poca distancia se ve el puente rojo, el de la autovía, el Viaducto de Colindres, atirantado, con 3 pilotes de hormigón y 420 m de longitud:
Detalle de uno de los pilotes con sus tirantes rojos, color que, debido a su ligereza y poca presencia física, fue elegido para que contrastara con el azul del cielo y de las aguas de la ría de Treto/ Limpias y con el verde de los montes próximos: 
De regreso, íbamos viendo otros  detalles del paisaje, con otra luz, con diferente altura de marea:
Las raíces aéreas por la erosión del terreno ahora se nos antojaban monstruos al acecho:
Como la marea iba subiendo tuvimos que meternos por el monte de eucaliptos:
El color de las nubes pintaron de otro color el agua del Asón:
El reflejo del sol sobre las aguas, en cambio, daban sensación de calma:
Las nubes, con sus juguetonas formas y colores, no parecían amedrentar a los regatistas:
Y llegamos de nuevo al Puntal de la playa Salvé de Laredo, con vistas al edificio Vistamar, al final del paseo marítimo de Santoña, con el monumento a la Virgen del Puerto (a la derecha y por encima de los apartamentos) y el fuerte de San Carlos más a la derecha:
Mientras, la marea seguía subiendo y ya refrescaba los cimientos del polémico edificio de la antigua Escuela de Vela de Laredo:
Y este fue el agradable paseo que dimos esa tarde, con cielo cambiante, unos 12 km muy fáciles y entretenidos, que os animo a hacer si se os presenta la ocasión. 
Acompaño, como siempre, con un mapa orientativo, completamente innecesario, pero por no perder la costumbre😉: