Hay mil maneras de hacer bizcochos, con diferentes ingredientes, y a mí todos me gustan, pero sí es cierto, que si me dan a escoger, yo los prefiero jugosos, como húmedos por dentro, y no me resulta imprescindible que me salgan muy esponjosos, muy alto. Mi madre hacía un bizcocho con nata natural para no parar hasta acabarlo, y le salía muy bajito, pero estaba exquisito. Este que os propongo hoy, de leche caliente, es sencillo y, para mi gusto y el de mi gente, muy rico, a ver que os parece.
Ingredientes:
- 250 ml. de leche entera
- 300 gr. de azúcar
- 4 huevos medianos
- 220 gr. de mantequilla
- 300 gr. de harina de repostería
- 10 gr. de levadura de repostería (tipo royal)
- Corteza de naranja
Engrasamos y enharinamos el fondo y los laterales de un molde desmontable (yo, además, le suelo poner papel de horno en el fondo pero de igual forma lo engraso):
Batimos con varilla el azúcar y los huevos, durante unos 5 minutos, nos tiene que quedar blanquecino:
Ponemos la leche y la mantequilla a calentar, añadiendo la corteza de la naranja, con cuidado de no coger nada blanco. Cuando empiece a hervir lo apartamos del fuego y retiramos la corteza. Esta es la gracia de este bizcocho, que la leche se calienta:
Ahora vamos incorporando la leche enriquecida al bol de los huevos con el azúcar, sin dejar de batir:
Continuamos batiendo con las varillas mientras incorporamos la harina y la levadura tamizadas (pasadas por un colador):
Cuando esté lo dejamos unos minutos para que se enfríe un poco y lo desmoldamos. Ya lo podemos poner en una rejilla para que se acabe de enfriar:
Y lo tendremos listo para desayunar o para merendar:
Quizás no se aprecie en la foto, pero os aseguro que queda muy jugosito y muy rico (por cierto, se me olvidó darle los golpecitos...):
No nos queda más que disfrutarlo:
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