Últimamente, por el cumpleaños de mi marido, solemos irnos un fin de semana largo a algún sitio y en el último, nos fuimos a la Ribeira Sacra, Galicia.
Hace unos años, por Semana Santa, lo intentamos con mi hermana y mi cuñado en su autocaravana, pero por un problema familiar muy grave nos tuvimos que volver en el mismo día, desde Allariz. Y ahí se quedaron las ganas, ya con la certeza de que hacerlo en Semana Santa y en autocaravana no era muy buena idea.
Así que, un fin de semana de octubre pusimos rumbo a Monforte de Lemos, capital de la comarca de la Ribeira Sacra. Llegamos a la hora de comer, ya habíamos reservado mesa en un restaurante que estaba muy cerca del colegio de los Escolapios. Aparcamos justo delante del colegio y a mí me impresionó, la verdad, no en vano lo llaman El Escorial gallego:
Lo primero fuimos a comer (muy bien, por cierto), y después nos paseamos por la ciudad, por el Parque dos Condes, con su precioso colorido otoñal:
Con su coqueto puente sobre un lago lleno de patos felices:
Buscamos la Oficina de Información y Turismo, junto a la Praza de España, para recoger un mapa en papel, que a veces es más interesante que el Google Maps 😉, y cruzamos el Ponte Vella o Puente Viejo, que, aunque se cree que su origen es romano, se tienen datos de haberse reformado ya en el S. XVI. De los 6 arcos semicirculares iniciales, solo quedan 4 visibles:
Nos fuimos hasta el Convento de las Clarisas, donde está ubicado el Museo de Arte Sacro, pero estaba todavía cerrado y nos volvimos por un sendero junto al río Cabe, desde donde tuvimos una preciosa vista del lugar donde nos íbamos a quedar esa noche, el Parador de Monforte de Lemos, en lo alto del Pico de San Vicente, un conjunto monumental formado por el Monasterio, el Palacio Condal de Lemos y la Torre del Homenaje:
Así se nos hizo la hora de la visita guiada del Colegio de Ntra. Sra. la Antigua (PP Escolapios). Ya según entras la escalera monumental llama la atención. Es la original, enorme, con sus desgastados escalones de granito de una sola pieza, sin apoyo en la parte central y con una especie de planos o monteas en el piso, usados para su construcción:
Entramos con la guía, una historiadora que nos explicó todo con mucho detalle y de forma muy amena.
Como es un colegio que funciona, la parte escolar no se puede ver, pero sí el claustro:
Detalle de una sección del claustro:

Y la iglesia, con un detallado retablo de madera de nogal:
La cúpula con sus 10 m. de diámetro, está 'sujeta' por 4 ángeles y rematada por una linterna con 6 ventanas. En todo el edificio hay señales en forma de grietas, del terremoto de Lisboa de 1755 y, concretamente en la cúpula ha provocado goteras y miedo a lo que pueda suceder:
Otra parte visitable es un pequeño museo-pinacoteca que guarda varias joyas, entre ellas, dos cuadros de El Greco. Uno de ellos, el San Lorenzo (Aparición de la Virgen a San Lorenzo), nos maravilló por la minuciosidad de la dalmática o vestidura roja y dorada del Santo:
En resumen, nos encantó la visita a este majestuoso edificio de 110 m de fachada, con mucha historia:
También buscamos otros puntos de interés, el barrio judío, la iglesia de Santa María de Régoa, la Porta do Alcazaba,...
Más tarde, nos subimos al Parador a tomar posesión de nuestros aposentos, con buenas vistas sobre la ciudad:
Dentro del Parador, también hay un precioso claustro:Aunque esa tarde llovió algún rato, por la noche bajamos a cenar andando, un paseo circular, pasando junto al altar de Nuestra Señora de Montserrat.
Al día siguiente amaneció un bonito día con nubes bajas sobre las afueras de la ciudad:
Recogimos nuestras cosas y de nuevo bajamos a desayunar a la ciudad. La tan famosa ruta por la Ribeira Sacra nos esperaba. Espectacular!!!
Aquí voy poniendo los enlaces al resto de rutas por la Ribeira Sacra:
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