No tenía intención de hacer este post del último día de nuestra aventura por Palencia en bicicleta porque tenía (y tengo) un buen cabreo, pero he pensado que sí, que lo voy a hacer y así cierro el círculo. Además me servirá de recuerdo, no sólo quiero recordar lo malo, esto es lo bueno y se va a quedar aquí escrito.
Ya os conte aquí, en la anterior entrada en mi blog, lo que nos pasó el día anterior, así que ese día, en contra de lo que teníamos planeado, nos pusimos a dar pedales después de desayunar, desde Palencia hasta Alar del Rey, donde habíamos dejado el coche como os conté aquí. Teníamos que hacer el mismo trayecto pero en sentido contrario, justo lo que pensábamos hacer en tren por la tarde 😠, en fin...
La idea era que, ya que teníamos que volver, lo queríamos hacer por otros caminos, no por el Canal de Castilla, como hicimos para venir, e intentando que fuera por pistas o carreteras secundarias, con poco tráfico. No fue fácil diseñar la ruta, nos mandaba al Canal. Al final hicimos una que contenía todos los elementos, os cuento...
Salimos de Palencia por una avenida con poco tráfico hasta llegar a una vía de servicio paralela a la CL-615, por la Cañada Real Oriental Leonesa, hasta llegar a un punto en el que nos acercamos al Canal, un tramo por el de Castilla y otro por el de la Retención. Pasamos por Calahorra de Ribas, donde el Canal de Castilla se cruza con el río Carrión, donde se empezó esta gran obra, con el Monumento Conmemorativo del Canal de Castilla. Seguimos por una pista paralela al Canal hasta un poco más adelante que cruzamos al otro margen y 5 km después ya nos desviamos en dirección a Amayuelas de Abajo:
1 km después llegaríamos a Amayuelas de Arriba. A medio camino entre los 2 pueblos paramos para refrescarnos en una 'cascada' que salía de un tubo de riego y desde ahí están hechas las 2 fotos, hacia uno y otro lado:

A partir de ahí tomamos una pista agrícola que nos subió a una loma, con muchos girasoles y donde mi marido vio cruzar algunos cervatillos (yo estaba intentando dominar el vehículo 😅):
El chico de rojo lo tiene todo controlado (por cierto, al editar las fotos para este post, me he dado cuenta de que él se vistió de rojo los 3 días, es que tiene varios trajes de su club amigo😊):
Desde esa loma bajamos al siguiente pueblo, Población de Campos, donde paramos a tomar una cerveza y estuvimos charlando con un chico que también era muy aficionado a las rutas en bicicleta. Le contamos lo que nos había pasado con el tren, él no sabía nada y tenía que ir a Palencia esa tarde en tren, tenía que ver quién le podía acercar (después me acordé de él, que si vio que los trenes funcionaban, pensaría que estábamos chiflados...):
Volvimos hacia la entrada del pueblo para retomar la ruta y mi marido recordó haberse hecho alguna foto en ese puente barroco sobre el río Ucieza, un cruce emblemático en el Camino de Santiago, así que repetimos foto:
Ahora seguimos por el Camino de Santiago con sus señales inconfundibles:

Enseguida llegamos a Frómista. Aquí para mucha gente que hace el Camino de Santiago, por lo que tiene hoteles, pensiones, bastantes restaurantes,..., pero al que quería ir mi marido (él ha hecho varias veces el Camino) estaba cerrado. Fuimos a otro, comimos el menú, bien. La foto de la iglesia de San Martín de Tours no podía faltar (creo que tengo fotos desde todos los ángulos, siempre que pasamos por ahí, paramos a tomar algo y ...click). Es una iglesia rómanica preciosa:
Después de comer tranquilamente y de haber descansado un par de horas, nos pusimos en marcha de nuevo, en dirección a Marcilla de Campos, por una pista paralela a la N-611 y a la A-67. Bordeamos el pueblo y seguimos ruta hacia Las Cabañas de Castilla. La pista se nos cortó un poco más adelante, pero enseguida vimos que la desviación nos llevaba a un puente, este de la foto, que nos llamó la atención por lo protegido que estaba: lo que pasaba por encima era un camino agrícola, de tierra...:
...Y por debajo del puente había una carretera asfaltada, estrecha, sin señalizar, sin estrenar todavía, rodeada de vallas (no era ni la nacional ni la autovía que pasan cerca), el puente con tanta protección que parece que por allí debajo tendría que pasar algo muy importante cada día ... no sé, no lo entendí muy bien, hasta he preguntado a la IA y no me ha sabido responder😕😮. Si alguien me lo explica se lo agradecería:
Continuamos hacia Las Cabañas de Castilla, por un terreno árido, sin rastro de cereales (salvo los girasoles) que ya fueron cosechados en junio/julio. Estamos en Tierra de Campos:
En Las Cabañas de Castilla vimos estos murales en el consultorio médico. Realmente reflejaban a la perfección lo que se puede ver a lo largo de esta parte de Palencia: los girasoles, los puentes sobre el Canal, los palomares tan simbólicos en Tierra de Campos:
A poco más de 1 km nos encontramos de nuevo con el Canal de Castilla, recorrimos unos 3 o 4 km y llegamos a la esclusa 15 y seguido pasamos por la parte en la que el camino está más alto respecto al Canal, que fue donde comimos a la ida, junto al edificio rojo de la foto:
Mi chico de rojo:
Pasamos de nuevo por el Acueducto de Abánades, el más espectacular, y esta vez sí que hice la foto de esta arqueta de riego, una de las 15 que hay en el Canal (10 de ellas en este Ramal Norte), que tiene una singularidad: su cubierta tiene forma de cúpula, frente a las demás que tienen cubierta piramidal:
Llegamos al restaurante de Carrecalzada con la intención de tomar algo fresco pero estaba cerrado, así que continuamos hasta la 8ª esclusa, a la altura de Ventosa de Pisuerga, donde nos salimos a la N-611 que recorrimos durante 7 km, sin tráfico, para llegar a Herrera de Pisuerga. Lo primero buscamos un supermercado para comprar agua fresca que para esa altura, 85 km recorridos, nuestro agua estaba muuuuy caliente. Después de quitar la sed con el agua (lo mejor), fuimos a una terraza junto a la plaza del ayuntamiento, para tomar un refresco y descansar un poco. Lo pasamos muy bien con el dueño del bar y algunos de sus clientes, en esta calle tan bien equipada para lo que venía en aquellas nubes del fondo:
Al salir pasamos por otro supermercado para comprar más agua fría y ya nos empezaron a caer gotas. Nosotros aquí, en Cantabria ya conocemos las nubes y los vientos y sabemos cuándo nos va a caer, pero allí no. Nos parecía que no estaba muy oscuro como para mucha lluvia. La luz era maravillosa para las fotos. Retomamos el camino del Canal y ya lo seguimos hasta Alar del Rey:
No, no se echaba las manos a la cabeza porque estábamos llegando a nuestro destino (estábamos ya en la esclusa 1), era porque las gotas ahí ya eran gordas como pelotas.
Tuvimos que correr porque empezó a caer un chaparrón. Nos resguardamos en la estación de Alar del Rey hasta ver si se pasaba la lluvia y cual fue nuestra sorpresa cuando oímos anunciar que el tren procedente de Palencia con destino Santander estaba a punto de llegar. No me lo podía creer. Era el tren en el que deberíamos llegar nosotros. Llegó y continuo. Con algo de retraso pero sin incidencias. Nunca me he sentido así. Cuando se pasó la lluvia organizamos las bicis en el coche y nos vinimos para casa. Lo que pudimos hacer estuvo muy bien y con eso me quedo. Lo que nos faltó lo haremos cuando podamos, nos queda pendiente.
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