jueves, 19 de junio de 2014

PARQUE NATURAL DE SOMIEDO


El pasado fin de semana aprovechamos mi marido y yo para hacer una escapada "relajante". Mi idea , que ya la tenía de hace un tiempo, era buscar un sitio cercano, tranquilo, donde poder dar unos paseos, y sin ruidos molestos. Pensamos que Asturias era una buena opción. A pesar de tenerlo tan cerca yo conozco poco de esta comunidad. Había estado en Oviedo varias veces, en Covadonga y en algún pueblo costero de los más cercanos a Cantabria. Pero poco más. Así que nos decidimos por esta zona. Hay varios Parques Naturales y supongo que todos serán preciosos, pero al final elegimos este, el de Somiedo, Parque Natural y Reserva de la Biosfera. Una maravilla.

Nos quedamos en Pola de Somiedo, la capital del concejo, un pueblo rodeado de montañas y desde donde se pueden hacer bonitas rutas. Queríamos hacer la ruta de los lagos de Saliencia. La primera información nos la facilitó el dueño del hotel Casa Miño, donde nos quedamos, sitio donde estuvimos muy a gusto, sin lujos, pero muy agradable. Para hacer la ruta nos levantamos el sábado a las 8:30, desayunamos y nos fuimos al alto de la Farrapona, en el límite con León. Y comenzamos a andar.

 Desde aquí ya hay vistas preciosas, y también se intuye el camino a seguir, entre tonos rojizos, debido a una antigua mina de hierro.
Enseguida, tras un poco de bajada, llegamos al primer lago, el de la Cueva:
Ahora ya empezamos a subir, el camino es muy claro y está muy bien señalizado. Pasando la laguna de la Mina, que tenía agua, alcanzamos el lago Cerveiriz, desde aquí nos adentramos hasta ver el lago de Calabazosa:
Atravesamos la vega Cerveiriz: 
En esta explanada pudimos tocar la nieve y las vacas pacían o rumiaban tranquilamente :

Tras subir una última loma, ya pudimos ver el pueblo del Valle a lo lejos.
El lago del Valle (tienen un lío de nombres...), el último de los lagos que íbamos a ver se intuía a nuestra izquierda. El camino hasta conseguirlo era un tanto escabroso pero ya no podíamos regresar o bajar para verlo desde otro punto más accesible, así que...
 Lo conseguimos. Las vistas espectaculares.
El regreso, por el mismo camino (con algún "atajo" que proponía mi marido, jajaja). Nos llevó unas 4 horas, haciendo unos 16 km. Y me queda una cuenta pendiente: me encantaría saber algo de plantas y flores silvestres. Las había preciosas pero no sé distinguir ninguna, bueno, sí, las manzanillas. En cuanto a la fauna, sólo vimos un sapo, además de las vacas y algunas mariposas:

Bajamos a Pola de Somiedo a comer, en el restaurante del hotel. Muy bien. Después descansamos un poco y salimos a dar una vuelta por el pueblo. Preguntamos en la oficina de información (que también es centro de interpretación de la zona y tiene muy buenas explicaciones) sobre posibles rutas más cortas para hacer el domingo por la mañana y nos dio dos opciones. Después anduvimos por una senda que parte del mismo pueblo, de 2 km. desde la que podíamos ver la carretera que lleva al pueblo y la central de la Malva hacia un lado y el pueblo hacia el otro. Un paseo con preciosas vistas:
 Una sidrina junto al rio y una buena cena con cachopo incluido nos recompuso tras un día movidito.
Y al día siguiente, tomando una de las opciones propuestas, subimos al puerto de Somiedo:
Un poco antes de llegar al alto, a mano izquierda está el Llamardal, donde se inicia la ruta  de la Braña de Mumian. Otra pasada. Es fácil, aunque si miras desde abajo parece inaccesible. Subiendo suavemente por la ladera de Peña Gúa llegas a una zona de prados con lindes de piedras y con las famosas cabañas asturianas de teito. Vimos un rebeco saltando entre las piedras. El paisaje, simplemente espectacular:
Bajamos un rato hacia el pueblo de Coto de Buenamadre, desde donde pudimos ver el punto donde habíamos estado el día anterior. Volvimos a comer al pueblo (la Casona de Lolo estaba cerrada por vacaciones). 
Al bajar entramos en Cudillero y en Lastres, que la verdad, me desilusionaron. Seguramente no era el mejor día para ver casas amontonadas en una loma, bajando de ver naturaleza en estado puro, jajaja. Menos mal que el primer día, cuando subíamos, vimos un par de playas asturianas, extrañas cuando menos: La playa de Gulpiyuri y la playa de Torimbia:
Y así se acabó nuestra escapada, que no parece muy relajante, pero sí que lo fue: hicimos algo que a los dos nos encanta, con tranquilidad, sin horarios, disfrutando con todos nuestros sentidos y sobre todo disfrutando de la compañía, por lo menos en mi caso.

6 comentarios:

  1. Qué paisajes más bonitos!!!!!!!!!!!!!!!

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    1. Pues mi pena es que creo que las fotos no reflejan la verdadera belleza de lo que he visto. Merece la pena visitarlo y disfrutar, además, de los sonidos.

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  2. intentare viajar hasta Asturias para ver estos bonitos paisajes.

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  3. yo tambien pienso volver,mas pronto que tarde.

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  4. estuve este ultimo fin de semana y me gustó mucho.

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  5. ¡¡¡¡cuanta naturaleza!!!

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